AMPLIACIÓN DE LOS LOCALES DEL ESPACIO CREATIVO ILLERA ¡YA! No por repetirlo mil veces es suficiente; hay que seguir empujando como el mar contra la roca hasta conseguir agrietarla de una vez por todas. Las buenas gentes que gestionan el Espacio se merecen todo. Gracias a la organización por seguir programando eventos ya entrados en el otoño y sacarnos de casa una vez más para disfrutar de una gran jornada.
Y es que el día se presentó algo gris y lluvioso, que casi invita a quedarse en el sofá. A medida que avanzaba la tarde, vi cómo varias personas de mi entorno —en principio interesadas— iban cayendo una a una. Pero hay que salir de casa. No podemos dejar pasar ni una sola oportunidad de disfrutar la música en directo.
Quien decidió quedarse bajo la manta, se perdió una tarde-noche redonda.
Los encargados de abrir fuego fueron MICIFUZZ. Era mi primera toma de contacto con este power trio y la impresión no pudo ser mejor: directo a la mandíbula. Con un sonido fuertemente asentado en el rock de los 70, la psicodelia, el hard rock y pinceladas de stoner, ellos mismos indicaban que además de todo esto no se ponen ningún límite. Nos regalaron un repertorio repleto de temas sólidos, combinando tramos directos más cañeros con desarrollos más largos e instrumentales que nos invitaron a viajar con ellos. Y vaya si lo hicimos, geniales.



Continuamos con RETROPHILE. Resulta realmente emocionante ver el desempeño sobre el escenario de gente tan joven y es que apenas están alcanzando la mayoría de edad. Lo llevamos comentando una buena temporada, estas generaciones vienen ya con un nivel altísimo. Se marcaron un setlist de versiones defendido con autoridad. Para los que ya peinamos canas, cuesta asumir que bandas que vimos nacer ya son auténticos clásicos. Cayeron temazos de Muse, Nirvana, Green Day, The White Stripes, Audioslave, Rage Against The Machine o The Cranberries, entre otros. Nos dejan con ganas de escucharlos con sus propios temas, porque tocar saben de sobra.



Para cerrar la noche teníamos a ERETIA, que muy acorde con esta época del año, venían presentando su nuevo trabajo, El otoño de la civilización. Sobre este álbum articularon gran parte del concierto, aunque también hubo espacio para rescatar algún corte de su primer largo, Quietud. Fieles a su estilo “post-everything”, ofrecieron una puesta en escena sobria, madura y sobre todo cargada de intensidad, ahí es donde brillan especialmente. Consiguen generar una atmósfera tan envolvente que las cabezas del público empiezan a sincronizarse hasta moverse prácticamente al unísono, sumergidas en un trance colectivo e interior que parece no romperse hasta que se apaga la última nota.



Al final, el balance no pudo ser más completo: empezamos viajando por el espacio con Micifuzz, continuamos viajando en el tiempo a través de Retrophile y culminamos con un viaje introspectivo de la mano de Eretia. Imposible pedir más experiencias sensoriales en una sola noche.
Como viene siendo habitual, muy buen sonido en el Espacio Creativo Illera y gran ambiente. Mención especial merece la decisión de mezclar diferentes generaciones en un mismo cartel: este tipo de iniciativas promueven la interacción entre públicos y las propias bandas de distintas edades y contextos que, de otro modo, difícilmente coincidirían. Todo empuja en la misma dirección para desarrollar y mantener viva la escena local que tanto nos gusta.
Texto: Borja Ponga
Fotos: Borja Ponga & Adrián Alcorta
