El problema de tener amigos músicos es que vas a tener que ir a sus conciertos. Pero en este caso seguramente aunque no conociese a los integrantes y elementos adjuntos (luego desarrollo), habría ido igual, porque era una propuesta muy tentadora de metal progresivo y sinfónico de la tierruca pero con visión más global y amplia. Por desgracia la banda aun no es tan conocida como debiera, y el boca a oreja da para lo que da, la propuesta no consiguió llenar el Palacio de Festivales de Santander, que presentó una escasa concurrencia.
El plan se fraguó tras una interacción en estados de WhatsApp, porque realmente es lo bonito de que te de la opción de lanzar corazones en esta red social. Más adelante me puse a la tarea de buscar más amistades a las que convencer yo y no tener que ir solito, y de paso ¡extender la palabra del prog allende los valles! Tuve rotundo éxito y allí que me presenté el jueves de actos con una insuperable compañía. Además era una persona ajena al mundillo siquiera metalero, doble triunfo para la causa.
Empezó el concierto puntual, no hicieron ni el menor amago de esperar a ver si aparecía algún rezagado. Empezaron saliendo esos adjuntos: un conjunto de cuerda con 6 elementos más director y el coro de la Universidad de Cantabria, dirigido por Raúl Suárez, que también es mi profe de coro y ya me remató la insistencia días antes. Otro problema de ser tantos cantantes saliendo al escenario y haber poca gente, es que se empieza a aplaudir muy vigorosamente, pero los últimos en subir lo hicieron ya en silencio. Pero hay que decir que el público estuvo muy implicado y supo suplir su escasez en número.

No voy a pararme a enumerar los temas que interpretaron, no fueron tantos, ¡porque son muy largos! Sí que hubo alguna novedad de lo último que han lanzado, y un repaso por su último disco y temas así más emblemáticos. Todo fue desenvolviéndose progresivamente, nunca mejor dicho, por ejemplo llegado un punto del concierto descubrimos un cuarto teclado bajo las manos de Hugo, ni más ni menos que un piano de cola, brillantemente desvelado con la iluminación. Este fue otro punto fuerte del show, todo iba perfectamente coordinado entre luces, proyecciones y lógicamente músicos.
El único punto a criticar fue la notada ausencia de Sixto a los guturales, si estaba malo, debió pegarselo a alguno de la banda, porque al día siguiente tocaban en Madrid y tuvieron que cancelar la fecha. Con todo y con eso, le voy a dar 3’141592 maeítos, igual que el PItido que tuvimos durante horas en nuestras orejas, pitido de placer, eso sí.
Texto y fotos: Mateo
