Parasomnia es un álbum conceptual, pero no del estilo de Metropolis Pt.2 en el que se cuenta una historia entre todas las canciones. En este caso lo es porque todas las canciones hablan sobre un tema común: los trastornos del sueño. Y, por eso, quizás una noche de insomnio sea la noche ideal para decidirme a escribir esta crítica.
Para empezar, el artwork me parece soberbio: un aire oscuro, similar al del Train Of Thought, pero mucho más cuidado. Tonos de grises mayoritariamente salpicados con un fino toque de color. Ilustraciones que, aunque tienen cierto tufillo a IA, representan muy bien lo que pueden llegar a ser los sueños y las pesadillas, incluyendo las típicas imágenes en mansiones semiabandonadas. Y las fotos de la banda, integrándose perfectamente en ese mundillo onírico que pretende recrear la temática del álbum. También hay que decir, que qué bueno es volver a ver a Mike Portnoy esas fotos.
Centrándonos en lo meramente musical, es un álbum típico de DT con temas largos en los que hay extensas partes instrumentales. Incluso la ordenación de los temas me parece bastante típica. A estas alturas, no vamos a esperar otra cosa.
Comienza con In The Arms Of Morpheus, una obertura instrumental de 5 minutos. La intro es una especie de nana siniestra que se va derritiendo y fundiendo con el click de un reloj, para dar paso al tema en sí. Típica instrumental de inicio de DT: sucesión de riffs, con altibajos alternancia en tempos y melodías de Petrucci que vienen a ser como una presentación de lo que nos espera en el disco que acabamos de empezar a escuchar.
Night Terror parece directamente sacada del Train of Thought. Aunque la línea general del disco es bastante oscura, en concordancia con el artwork, ésta destaca en ese sentido por sus riffs pesados y estribillo pegadizo. En la sección de solos, Rudess gana protagonismo. Es un opener perfecto, candidata a entrar entre el repertorio clásico de la banda (al tiempo). Precisamente abrieron con este tema su actuación este verano en el Z! live de Zamora este verano.
A Broken Man fue el single de adelanto del disco. Una intro machacona, que da paso a la estrofa y estribillo, con unas melodías muy típicas de LaBrie.
Dead Asleep contiene melodías que se repiten en otros pasajes del disco, lo cual dota de consistencia a la idea del álbum conceptual. Es la segunda más larga del disco.
Mi favorita de Parasomnia es, sin duda, Midnight Messiah. También la tocaron en el Z! este verano. Tiene un coro gregoriano en la intro que ya empieza a dotarla del tono oscuro que caracteriza al disco. Es la canción perfecta para aquellos fans del progresivo a los que les encanta contar compases. Tiene una melodía vocal que por momentos recuerda al Metropolis. El estribillo tiene una base machacona. La sección de los solos no es demasiado larga, y sus casi 8 minutos se te pasan volando.
Are We Dreaming? es el preludio instrumental a Bend The Clock , y recuerda mucho al ya mencionado Metropolis. Ya hablando de Bend The Clock, en la ilustración que acompaña la letra de en el libreto aparece un reloj derretido, quizás en homenaje a La persistencia de la memoria, de Salvador Dalí. El tema en sí es un medio tiempo que es de agradecer a estas alturas del disco, tras varios temas de gran intensidad. Comienza tranquila, aunque los instrumentos se van haciendo poco a poco su hueco en la dinámica de la composición. El solo de Petrucci es de los de tipo chorreante, a la altura de lo que pide la canción, y con este solo va terminando el tema en un fade out.
Finalmente, The Shadow Man Incident es el tema largo y épico que cierra el disco. Casi 20 minutos de tema con inicio grandilocuente, distintos cambios de intensidad, estructura poco definida y final interminable. LaBrie no empieza a cantar hasta casi el minuto 5. La sección de los solos incluye un interludio de piano que me recuerda vagamente al charlestón de Dance Of Eternity, salvando las distancias.
Tras acabar el disco hay lo que podría considerarse un guiño final al Metropolis que tendría sentido teniendo en cuenta que también tiene un componente onírico: Una voz dice “Wake up”, y suena el despertador.
Dream Theater es una banda en la que sus mayores detractores suelen ser a la vez sus mayores fans. A mí, por ejemplo, me ha resultado bastande difícil escribir esta crónica, porque reconozco que con cada álbum nuevo de DT suelo tener sentimientos encontrados. En este caso, he intentado ser objetivo.
Quizás sea de los álbumes que más alto están en mi ranking particular de la banda. También hay que decir que cada álbum ha tenido un significado distinto para mí dependiendo de mis circunstancias personales y mi estado de ánimo de la época en la que fuese lanzado. Y en estos momentos, quizás será porque me encuentro en una época de reconciliación con la banda, el caso es que este disco me ha encantado. Como digo, entra dentro de mis favoritos.
Jimy
