Hoy, en Noche de Rock, os traemos lo último de Lunática: Electra.
A quien esto escribe le ha alucinado la calidad de las guitarras, la elegancia de la batería y la facilidad en las voces para transmitir rabia, prisa o bajar a un estado de calma tensa. El secreto de una canción o de un disco entero no es solo tocar.
Me estoy acordando de Paloma O’Shea cuando una vez comentó: «No buscamos (en el Concurso de Piano de Santander) gente que solo sepa tocar, sino que sepa interpretar».
Lunática interpreta, no se limita a cubrir el expediente: ofrece calidad y emociones… cosa que hoy en día cuesta encontrar.
Before Dawn
Urgencia en la instrumentación y en la voz: acordes rabiosos y atropellados que nos llevan galopando hasta el sorprendente cambio de ritmo sincopado, para luego parar y volver aún más urgente.
A mí me vienen a la mente imágenes de una fiesta enloquecida, donde la música está al máximo y los sentidos han volado por cualquier resquicio, como un abandono de uno mismo bajo una locura de luces estroboscópicas y volumen brutal.
Just a Liar
Aquí oigo a los primerísimos Pink Floyd de See Emily Play en el tratamiento un tanto distante de las voces, o Set the Controls for the Heart of the Sun en la manera de tratar el bajo.
La explosión del estribillo me trae recuerdos de The Nile Song, arropado por la batería de Charly, que cae como una maza en este y en el corte anterior.
Reset
Empieza frenética: un muro de guitarras que te engancha de las orejas y te arrastra sin ninguna piedad, y una batería perfectamente modulada, con la fuerza exacta. Los cambios de ritmo que ejecuta son notables.
Como Ringo Starr Charlie no es un batería que se pierda en virtuosismos, pero es un metrónomo. Son dignas de escuchar las variaciones al menos un par de veces, para ver cómo se adapta y cómo dice cosas con los parches.
Ovals Become Weapons
Aquí no corremos tanto: las pausas abundan, aunque breves, como si se arrepintieran. Es como si tratara de calmarse a pesar de la furia contenida, una tensión absolutamente titánica que se resuelve de golpe, un frenazo que nos deja con el alma saliendo despavorida de la boca.
Dark and Stale
Mazazos de batería, guitarras precisas que se van sumando hasta crear un muro de sonido que casi ahoga la voz, logrando un trallazo sónico que perdura en la memoria. Se va a convertir en un clásico.
Rage Out
Potencia y toques de voz distorsionada. Una vez más, el recuerdo a Pink Floyd en algún corte de Animals (concretamente Sheep) da paso a una tregua, con una guitarra que se alza uniéndose a otras, para terminar en una distorsión que puede recordar a los Led Zeppelin más salvajes.
Alberto Crespo
