Los griegos Rotting Christ se formaron allá por 1987, sin contar que, antes de utilizar este nombre, estuvieron funcionando algunos años como Black Church. Son contemporáneos de algunas vacas sagradas de la música extrema, pero con el extra de dificultad de estar en un rincón del mundo con mucha menos infraestructura y tradición metálica. Este pasado año andaban de celebración con la publicación del directo 35 Years of Evil Existence, y tuvimos la oportunidad de comprobar el excelente estado de la banda en el Z! Live de Zamora.
Al frente desde el inicio están los hermanos Tolis: Sakis (Necromayhem) a la voz y guitarra, y Themis a la batería, con el resto de la banda refundada en 2019, ya a la altura de The Heretics.
Como casi todas las bandas de larga duración, su estilo se ha ido modificando, dejando atrás sus momentos más violentos y abrazando una música más pesada y atmosférica. Khronos (2000) y Theogonia (2007) son álbumes esenciales para entender esa evolución y cómo se han ido despegando de su sonido primigenio. Tampoco hay que dejar pasar Aealo (2010), que acaban de regrabar. Así, mientras que en sus primeros discos adoptaban un sonido más crudo e intercalaban blast beats con ritmos de death metal melódico, líricamente también han ido desarrollando una faceta más mística e introspectiva, y menos ocultista y blasfema.
Como ya hemos comentado algunas veces en el programa, la dirección de estos últimos años se nos hace similar a la de los también atenienses Septicflesh, aunque nunca nos quedó claro quién está ejerciendo influencia en quién. Probablemente la evolución de ambos pueda estar también a la sombra de Satyricon y Therion, pero este juego recíproco nunca termina del todo.
Pro Xristou remarca la línea que vienen siguiendo en los últimos años, en ambos aspectos, lírico y sonoro. La introducción enmarca el ámbito histórico anterior al cristianismo, haciendo un repaso de deidades antiguas como Hades, Prometeo, Xibalbá, Asmodeo, Ra, Baal, Nix, Tyr o Shiva: un recuento de diferentes creencias que fueron eliminadas bajo el rodillo unificador de la cristiandad, en los inicios de la gran globalización.
En los dos siguientes temas, Rotting Christ acaba de definir el mensaje del álbum. En “The Apostate” reniegan del cristianismo: “Leí tu libro, lo rechazo”. En “Like Father, Like Son” reivindican la tradición y los valores heredados de padre a hijo: honor, orgullo, pasión, amor y fe; creer en tu propio espíritu, volar y alcanzar tus sueños. La canción tiene un tono solemne y narrativo que puede recordar a “Defender” de Manowar. El resto del álbum ahonda en esos conceptos: el ser humano como mezcla de todas las pasiones de la creación, y la religión monoteísta como aniquiladora de las diferencias culturales y del vínculo del ser humano con su propia naturaleza, sus instintos y su entorno.
El hecho de que hayan escogido “Destruction” (La Destrucción), de la serie The Course of Empire (El curso del imperio), de Thomas Cole como portada, puede interpretarse de dos maneras. La primera, más evidente, haría referencia al ocaso de las viejas civilizaciones y la muerte del mundo antiguo. La segunda lectura podría aludir al ocaso de la nuestra.
Así pues, Pro Xtou llama a una espiritualidad moderna y a una reconexión a través de la música; llama a encontrar tu propio camino buscando en tus raíces. Al igual que el álbum incluye fragmentos cantados en griego, la banda se aleja cada vez más de un black metal genérico y canónico para encontrar su propia identidad.
Muertos los rituales religiosos, convierten sus propios conciertos en una comunión trascendental. Es probable que el sonido del disco pueda llevarte al trance, pero su verdadera fuerza está en el conjunto, que llega a funcionar como un éxtasis colectivo en el que se diluye el individuo en favor del cuerpo común.
