¿Qué harías tú si anunciasen que el fin del mundo es inminente? La pregunta no es en absoluto vana, y ha sido tratada en infinitas ocasiones en la ciencia ficción, desde Contact, hasta Don’t Look Up, pasando por El Problema de los Tres Cuerpos o nuestra castiza En Fin. El fin del mundo parece un buen momento para solucionar asuntos pendientes, reconciliarte con quien estás enemistado, dejar tu trabajo y viajar mil kilómetros para ver el mar, o tal vez montar la fiesta del siglo. Arjen Lucassen tiene su respuesta, y tampoco es para tomársela a la ligera, seguramente terminaría el disco en el que estuviese trabajando. Aunque nunca lo fuese a escuchar nadie.
Para desarrollar esta idea vuelve a trabajar bajo su nombre completo, en lo que sería su cuarto disco en solitario. Es probable que esto de apariencia de un enfoque más personal, pero todos sabemos que Arjen siempre trabaja en solitario, rodeado de mil colaboradores, pero con el papel de un compositor y director de orquesta.
Sin embargo, este es su disco en solitario que más se acerca a Ayreon. El álbum se queda en un único disco con ocho canciones y suena más concreto, con un formato bastante manejable de trece implicados, casi sonaría posible verlo en gira, si no fuese porque Arjen no se siente cómodo ahí.
Todas las guitarras y bajos corren a su cargo, y en la banda nos encontramos a algunos músicos habituales en sus discos, Koen Herfst en la Batería, Ben Mathot al Violín, Jeroen Goossens en la Flauta, Jurriaan Westerveld en el Violonchelo y por su puesto su fiel escudero Joost van den Broek, el hombre que hizo posible ver a Ayreon sobre el escenario. Las voces se las reparten entre Irene Jansen y Arjen, con colaboraciones de Floor Jansen, Robert Soeterboek, Marcela Bovio, Peter Daltrey y Patty Gurdy.
El hilo conductor lo encontramos a través de las narraciones de Mike Mills. Un Youtuber, que va guiándonos momento a momento por la historia, desde la sorpresa inicial, a las teorías conspiranoicas, la negación de lo evidente, o la aceptación irremediable. Existe una versión del disco del álbum sin esas partes habladas, que funciona muy bien si quieres incluir una canción que te gusta en una playlist, pero como experiencia cinemática competa, pierde gran parte de su sentido.
Musicalmente viaja por parajes progresivos, con ambientes muy variables que acompañan a los distintos estados de ánimo, así mientras suena hippie y desenfadado durante el viaje en el autobús azul del Dr Slumber hacia una isla refugio (en evidente guiño al Magical Mistery Tour), se vuelve oscuro cuando el ocaso es inminente. El colapso es real, son nuestros últimos momentos, sólo podemos estar agradecidos y vivir con intensidad cada momento.
Songs No One Will Hear fue uno de los lanzamientos más importantes de 2025 y ha ocupado inmediatamente un lugar de privilegio dentro de la carrera de Arjen, junto a sus discos más prestigiosos. Aquí está condensado todo su talento, pero como bien decía Paracelso, el secreto está en la dosis. En apenas ocho canciones, y con su increíble capacidad para conjugar ambientes épicos y estribillos memorables, nos ha regalado un álbum con multitud de capas y detalles, que sin embargo, puedes ponerte en bucle una y otra vez, porque es un viaje lleno de altibajos, pero suave y sin sobresaltos.
