Nos intrigó tanto la chala radiofónica con María Castillo que no pudimos evitar acercarnos al tMce para el estreno de En Algún Lugar Estaremos Bien. Un respetable lleno para un miércoles por la tarde, Torrelavega tiene tradición de teatro y valora a sus compañías. También a la inversa María tiene un fuerte vínculo con el Concha Espina, ya que estrenó ahí su primera producción “Consuelo en el asubio”, hace una década.
En esta ocasión juega con Heidi de Johanna Spyri, o más bien con la versión de Isao Takahata que marcó a toda una generación crecida en los ochenta, también aquí en España. Heidi regresa a los Alpes, tras muchos años viviendo en Nueva York, y se encuentra con que aquello está infestado de turistas, hay rutas que recorren los lugares más emblemáticos de su infancia, una casa museo con muñecos de cera e incluso un teleférico. Tendrá que enfrentarse a su pasado, a las cenizas del abuelo, al fantasma de Clara y a la tensión sexual no resuelta entre ella y Pedro.
En un torrente joyciano de diálogo interno, entramos y salimos de sus sueños, la acompañamos en sus tormentas y rompemos todas las paredes espacio-temporales y los códigos de teatro. Se interpela al público, se le engulle en una montaña rusa de alegrías y llantos, y se resuelve con alivio que la vida es todo eso.
Dice María que la Obra recorrerá los pueblos de Cantabria a partir de primavera, incluso utilizando sus montañas como escenario al aire libre. Nosotros te pasamos el soplo (de aire fresco), para que tú te lo apuntes y no faltes a la cita.

Foto por Enrique Gutiérrez Aragón
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