Hará un par de años nos llegó una nota de prensa en que nos hablaban de un trío instrumental madrileño que acababa de sacar un videoclip en el que salían Iñigo y Conti de los Estanques. Ese fue nuestro primer contacto con Gilipojazz, y una buena primera llamada de atención que despertó nuestra curiosidad… pero ¿Dónde está el Jazz?
En muy poco tiempo esta peña se ha convertido en un grupo de culto para muchos de los musiqueros de por aquí, pero lejos de ser uno de esos grupos que sólo disfrutan los que tocan un instrumento han conseguido cruzar la línea, añadiendo mucho sentido del humor a sus intrincadas composiciones y para sorpresa de todo el mundo, ellos incluidos, se han profesionalizado tras un par de álbumes.
¿Eso quiere decir que se puede vivir en España de hacer música un 85% instrumental? Pues parece que sí. De un pequeño local de Carabanchel al Viaje a Ninguna Parte, llenando ahí donde ponen la maleta. Parece también que en un mundo plano, en el que todo es copia de copia, ser original puede tener su premio. Siempre ha funcionado así, pequeños núcleos de gente, nunca demasiados, sólo los suficientes.

Arrancan reventando la Niagara, y dejando gente en la puerta que esperaba comprar en taquilla. No es mala acogida para su primera visita a Santander. La siguiente tendrá que ser obligatoriamente en una sala con más aforo, porque todos somos conscientes de que aun están ganando en popularidad, y la bomba de relojería que explotó anoche tendrá su onda expansiva boca-oreja, verás.
Y es que una cosa es escucharlo en disco, que muy bien, y otra ver -on-your-fucking-face- que todo es real y orgánico. Una cosa es sospechar y otra comerte la evidencia. Que jartos, su puta madre.




Además de la indudable pericia con sus respectivos instrumentos, han conseguido lo más complicado, especialmente sin tener letras. Dotar a cada tema de personalidad y que todo el mundo reconozca ya, e incluso coree, Aguante y Paciencia (su único estribillo), Iker me debe un Café, Titotitoto, o Sandwich, por ejemplo.
Presentaron Franz Ferdidand citando sus influencias de Pantera, y comentando que en su furgoneta estaba sonando mucho Joan Manuel Serrat últimamente. No sabemos que esperar para su tercer disco, pero cómo no les vamos a querer, si tienen la misma brújula rota que usamos como dirección musical de nuestro programa.
Incluyeron un pequeño pasaje acústico con Mi Madre Es Azafata (y viajar me sale a la mitad) y otra que ahora no me acuerdo, dejando la sala (casi) en completo silencio. Hicieron un par de viajes a la infancia, con una memorable pelea por tocar el Casio que te regalaban por la comunión y un popurrí de Dragon Ball en homenaje a Akira Toriyama. Pablo se la sacó tocando el bajo y la batería a la vez, y luego se marcaron una versión del II de Focus, que se les quedó pequeña.
Se despidieron con Hasta Mañana si Dios Quiere. Menos mal que quiso y me ha dado tiempo a contaros esto. Id apuntando en rojo, que seguro que no tardan en volver.
