Con un ¡Venga que ya está hecho! saltamos de la cama el Sábado. El último día de Z, siempre es especial, porque no te tienes que guardar nada, si rompe que rompa. El plan era desayunar y salir por la mañana a ver a Carlos Escobedo, luego comer, sobremesa y llegar al templo entre las cinco y las siete, dependiendo de lo que se estirase el café con hielo.

En una mirada rápida a las redes vimos una noticia, en la que comentaban el éxito del concierto de Carlos el día anterior. Wait. ¿Por qué de todos los que vimos el cartel de los acústicos ninguno nos dimos cuenta de nuestro error? Pensamos que tiene que ver con la distribución por filas, ya que al estar al lado de Profecía, dimos por hecho que los dos eran el trece. De todas formas, con un inevitable encogerse de hombros, decidimos mantener el plan, aunque cambiasen las bandas del acústico.


El hecho de que al llegar a La Plaza de la Marina Profecía estuviesen tocando la típica canción de Los San Fermines nos provocó aun más confusión. Máxime teniendo en cuenta que nos habíamos cruzado con una charanga que adaptaba una canción de Fito, mientras recorría las calles para celebrar las fiestas de San Pedro.
Bueno, whatever, lo importante es que haya cerveza. Incluso con Ágila sin filtrar nos conformamos.. Lo importante es que no llueva. Mucho.
De tanto ir al Z! Hasta me he aprendido alguna de Lépoka. Mateo estará orgulloso. El heavy folk alegre, no es mi taza de te favorita, pero, ésta de Dios está borracho, me cae simpática, y estuvimos casi a punto de bailar.




Como vamos aprendiendo de años anteriores teníamos mesa reservada para comer. Bien dice Miguel “El Z! es una experiencia completa, cultural, musical, social y gastronómica”. El metal invade cada rincón, nos encontramos colgadas en las paredes del restaurante fotos de Europe o Eluveitie. Nos ponemos hasta arriba de comer y beber. Quedamos con la camarera de enviarle nuestra foto en un cuadro enmarcado y una alcayata, para que nos pongan en la pared con todos los grandes. Pensamos que nos lo hemos ganado.
A la salida y tras el colapso de las lanzaderas del día anterior decidimos caminar un poco hasta una estación de taxi no tan central y salir desde ahí. La estrategia nos sale bien y conseguimos llegar a Romanthica.

Solana de pleno, pero merece la pena. No cabe duda de que son la gran banda de su estilo en España. Les vimos junto a H.I.M. en el Escenario Santander, y luego hicimos de intermediarios para su concierto en el difunto Black Bird, para el que se acompañaron de 4Villains.
Cuando entramos están tocando Mercurio, que es mi favorita. Nos da tiempo también a escuchar Muriel y alguna mas, antes de ir a refugiarnos a una barra.

Como a Dominun no les teníamos en los planes nos les tomamos como un regalo. Como el pincho que te dan con el blanco. Me hacía cierta ilusión ver a Crematory, la verdad. Una banda que no llegué a seguir en profundidad pero que me gustaban allá por los noventa. Cuando se cayeron del cartel y les sustituyeron por estos, me llevé chasco y no tuve tampoco mucho tiempo de escucharles de seguido, ya que no les conocía antes.
Bien, pues nos gustaron bastante la verdad. Son un poco Eurovision Metal, uno de mis colegas decía que te valen igual para una fiesta de Halloween que para una clase de Zumba… Y es que son así, muy bailones, pero un poco creepy. Entran como el Tequila con Chocolate, suave pero efectivo. Nos parecieron muy simpáticos, porque claro, las canciones hablan de todo lo que nos gusta, sus estribillos se clavan en la cabeza a lo Hellraiser, tocan muy bien y van todo atrezaos.
En resumen, lo estábamos pasando MUY BIEN, pero como insisto todo el rato, los picos de energía de tres días de festi son muy raros. ¡Ay, creo que he comido mucho! – Golpe de calor – nos retiramos a la zona me merchandising, nos tumbamos en el suelo y echamos una siesta de la que nos despiertaron Krisiun.
Plantad árboles, por el amor de Dio. Necesitamos una zona intermedia de descanso, desde la que se puedan ver los conciertos y a la vez poder sentarse un rato a respirar. Queremos verlo todo, pero también tenemos cierto interés en no morir en el intento.



En mi cabeza Krisiun eran un pogo. Les había planeado como Nile, The Black Daliah Murder o Decapitated, en años anteriores. Nos acercamos a las primeras filas, a alguien le pareció gracioso pillar tierra del suelo y tirarla al aire para sembrar el Kaos, y aquello se convirtió en una mezcla entre Mad Max y Dune. En ese punto nos retiramos a una barra desde la que lo disfrutamos en la distancia.
Esta peña son unos míticos, tengo el recuerdo de ser de las primeras cosas muy brutas que escuché, junto a Konkra y así, en alguna cinta que mi amigo Paco nos dejó. Creo. Si no les tienes ubicados dales una vuelta, porque además incluyen partes más groove, que hacen la escucha tan cabezona como variada. Desde que les anunciaron para el Z! les he tenido en bucle, y se han convertido en una de mis más escuchadas de lo que va de año. Hay más mejunje en Brasil que Sepultura.


De nuevo de punta a punta del metal, los siguientes eran Tesseract, que llegaron a Noche de Rock de la mano de nuestro amigo y colaborador Pablo Chea. Su War of Being lo hemos pinchado hasta la extenuación, pareciendonos uno de los discos más creativos y elegantes del progresivo moderno.
En directo son toda una sorpresa, a nivel estético tienen un concepto sobrio pero muy medido. A nivel de sonido son impecables, aunque mas metálicos y potentes de lo que pueden aparentar en sus grabaciones. Incluyen dos coristas que elevan el ambiente consiguiendo sonoridades muy delicadas que contrastan con la fiereza y desgarre de otros momentos.
Les tenía en muy alta estima, pero han subido muchos escalones tras su paso por Zamora.






Leí en los comentarios de Facebook a una persona que decía que el Z! no era un festi para un grupo como S.A. porque no encajan en “el estilo”. No puedo estar más en desacuerdo. De un lado Z! ha demostrado en los últimos años una clara intención de salirse de su nicho para convertirse en un festi mucho más abierto de lo que parecía en las primeras ediciones, de otro habrá pocos grupos que unan tanto a la comunidad como Soziedad Alkoholika. Son como el Mínimo Común Múltiplo del Metal en el estado, TODO EL PUTO MUNDO que tiene mi edad tuvo su maketa grabada. Todo el mundo les ha visto en directo, todo el mundo que ha pasado por esta música se puede cantar una docena de canciones suyas sin pestañear. A lo mejor tú no, pero sí una mayoría hemos tenido en algún momento una camiseta suya. Hubo un tiempo, hace años, en el que parecía increíble como se habían abierto paso sin el apoyo de nadie en el Mainstream, sin visibilidad pública de ningún tipo, solo boca oreja.
Ahora ya es recoger lo sembrado. Han encontrado una estética sobria e incendiaria, suenan como un obús, y todo su repertorio pertenece al imaginario colectivo. Si valorásemos los conciertos del festi del uno al diez, cada uno tendríamos nuestros favoritos depende de nuestras preferencias, pero estoy seguro de que al hacer la media ganarían estos. Tuvieron uno de los conciertos con mayor afluencia y participación, pasaron como una apisonadora y nos dejaron con las piernas temblando. Enormes.



Tanto que decidimos hacer una pequeña pausa hacia la barra premium, para tomar un merecido Gin Tonic. Un saludo, por cierto, a la jefa de la barra, las mayores risas del festi las hemos echado ahí Tanqueray en mano, con su mezcla de actitud borde / simpática.
El inicio de Epica nos pilló intentando comprar cena.
Justo a mi lado en el público estaba la cantante de un grupo que no nombraré por que no está bien difundir conversaciones ajenas sin permiso. Sin embargo, sí me gustó escucharla contar emocionada como Epica le habían cambiado la vida, y tras años en clases de canto había encontrado su estilo y a lo que se quería dedicar.
La música es la misma, pero es imposible ser del todo objetivos. Cuando Epica sacaron su primer álbum yo estaba ya un poco harto del metal “Bella / Bestia” que había consumido los años anteriores con fruición, tras un poderoso enganche a Theatre of Tragedy. A principios de los dosmil hubo una fuerte ola de lo que los medios llamaban “Female Fronted”, tras el éxito de bandas como The Gathering, Lacuna Coil, Nightwish Within Temptation y por supuesto a nivel mucho más masivo Evanescence. Cuento esto, porque Epica me pillaron, personalmente un poco de vuelta, y no empaticé con ellos a la primera.
Le he dado unas cuantas vueltas a su discografía en este tiempo, y siempre me han parecido muy buenos, a pesar de que nunca han terminado de posicionarse entre mis favoritos. Tienen algo de barroco en las composiciones que hace que no me terminen de emocionar. Curiosamente, y pese a mi gusto por lo enrevesado y progresivo, de estos me gustan las más estribilleras.
Sin embargo, iba al concierto con la expectativa de saber que podía ser un punto clave de inflexión. No les había visto nunca y a veces un directo es lo que uno necesita para acabar de entender una banda.
Bueno, no sucedió, ni para mal ni para bien. No me defraudaron, me siguen pareciendo muy buenos, el montaje de luces es una pasada, con todo el escenario iluminado por pantallas. Incluso un poco excesivo para mi gusto. Simone canta que lo flipas, todos tocan a un nivel espectacular. No hacemos Zing, pero creo que soy yo, no eres tú.




Y ahí lo dejamos, de hecho nos fuimos durante la última canción, e incluso tras una larga parada en el puesto de los muñecos de ganchillo conseguimos tener ventaja para pillar la primera lanzadera y llegar pronto a dormir.
No me hubiese importado ver a Brothers of Metal en otro horario, pero a esas horas, la cama les ganaba por goleada. Mateo, sí se quedó y os lo contará en la radio. A Lepoka les habíamos visto por la mañana, lo que fue una perfecta escusa para no sentirnos mal por pasar de verles.
El domingo por la mañana una última para despedirnos. El camarero que nos atendió iba más despacio que el perezoso de Zootrópolis, pero no hay mal que por bien no venga, la cosa se nos alargó tanto, que terminamos viendo el acústico de Umbra en la Plaza de Santiago. Paraje espectacular, por cierto, que lujo tocar ahí. Que envidia.
Z! Acaba de anunciar las fechas de 2027 y hemos decidido pillarlas en preventa. Han prometido el cartel más ambicioso de su historia, pero eso no es lo que más nos importa. Esperamos que sean inteligentes y crezcan a lo ancho, para que siga siendo un sitio tan agradable y accesible, a pesar de la paliza. Si pudiese pedir una mejora, sería más sombra. Con eso me conformo.

Aun así, estuvimos jugando a las apuestas, intentando ser realistas y pensando en que grupos podrían encajar, cuáles nos gustaría y cuáles pensamos que pueden estar pensando ellos. Hicimos esta servilleta que ves arriba. Luego le hicimos una foto, se la tiramos a la IA y nos hizo un diseño bastante realista que compartimos en nuestro grupo de WhatsApp que creó bastante confusión en las mentes resacosas de nuestros amigos y compañeros.
A ver cuantos acertamos. Nos vemos en 2027, si nada raro se cruza.
Foto fuego S.A. por Jose Orión
