Los años van cayendo. El programa cumplió 30 y aunque soy un yogurín en las trincheras de Noche de Rock, así como quien no quiere la cosa me he convertido en el corresponsal de Wacken. Un festival al que vine por primera vez cuando aún tenía pelo en una tienda de campaña (qué frío pasamos aquel año ¿verdad Ramiro? ). El caso es que desde que mudé a Alemania me he perdido muy pocas ediciones.
A Wacken he venido en tienda de campaña, en coche, furgoneta, auto caravana, caravana y ya este año cansados de pasar calamidades, nos hemos alquilado una casita a media hora escasa del festival que va a ser la base de operaciones de toda la familia.
Martes 28 Julio
Aprovechando la casa nos hemos venido toda la semana y aquí andamos desde el Lunes.
El martes tocaba un poco de turismo familiar por el mar del norte y por la noche al pueblo a ver qué se cuece por la calle principal de Wacken.
Al final de la calle está la única sala de conciertos que tiene el pueblo. La sala es grande, pero en un festival así se te queda pequeña hasta si programas algo el Martes. Y es que aunque el festival empieza el miércoles, los últimos años han ido adelantado la apertura de la zona de acampada y con la excusa de evitar atascos (que no es ninguna tontería) hay ya algunos conciertos desde el mismo Lunes.
Llegamos por allí y entre que nos tomamos algo, nos ponemos cómodos miro la hora y veo que sólo queda un concierto, así que habrá que entrar a ver quien toca…
GRELL
Les pongo sus auriculares de seguridad a mis dos peques y para dentro que vamos, que llevan ya veinte minutos tocando.
Como voy con ellas delante no es difícil hacerme hueco hasta las primeras filas y es que cuando llegamos nos quedamos detrás, pero la mayor me dice que no, que ella quiere ir delante.

En garitos como el de anoche es donde se hace afición, ahí sudando y sintiendo la música a bocajarro. Si mis dos peques me salen regetoneras o como se diga, no será porque no lo he intentado, porque anoche las dos vivieron una experiencia de esas que no olvidas. No son ajenas a Wacken, pero es la primera vez que ven a una banda en sala y salieron emocionadísimas.
Grell tocan Rapcore como dicen ellos. Mucha melodía pero también con mucha rabia. Son un quintero jovencisimo del norte de Hamburgo, muy cerquita de aquí. Lo componen Fabian “Köstlich” Köster(voz), David Seymour Bergner (guitarra), Maximilian Reinhold (guitarra), Arne Schmidt(batería) y Yannik “Mitzi” Mitzloff (bajo) y suenan frescos desde el primer acorde. Mucha mezcla de géneros y un sonido moderno, “muy alemán”, que conecta muy bien con los más jóvenes. A mi ya se me pasó el arroz hace tiempo, pero me lo pasé genial viendo el relevo generacional delante de mis narices.
Son de esos grupos que suenan mejor en directo, pero os dejo aquí un pequeño vídeo porque entre limpiada de baba y otra, reconozco que me gustó como sonaban. Le pusieron muchas ganas y sonaron de escándalo estos cinco alemanes.
Como final de fiesta, uno de los guitarras al final del directo se acercó a darles un par de púas a sus dos nuevas fans. Paso obligado a comprarles un par de parches en el merch de su primer directo en sala y cerramos una noche perfecta.
Miércoles 29 de Julio
El Lunes le mandé una foto a Ángel tomando algo con mi chica en el pueblo, no había casi nadie pero lo que más le llamó la atención a él es que llevábamos chaqueta (!!!) qué envidia me decía.
Pues hoy nos llegaba a estas latitudes la ola de calor que os lleva azotando en el sur de Europa ya quince días si no me equivoco. Eso sí, la alerta por calor extremo que me ha llegado al móvil esta mañana era de 30° y por lo que he leído y me han contando, más de uno y de dos firmaríais esos grados.
El sol aprieta, quema pero a las doce tocaban unas japonesas que quería ver mi hija mayor ¿de verdad quieres que vayamos tan pronto al festival? Claro! Yo quiero verlas! La primera vez en mi vida que madrugo para ir a un concierto. Y qué calor hace. Llegamos y empiezan
Broken by the Scream

La mezcla de música de videojuego japonesa con guturales tipo grincore y coreografías a lo grupo de esos de pop asiático suena… Uff no sé si adjetivarla, pero dejemoslo en rara.
Broken by the Scream es un grupo al que entre tema y tema le cuesta decir tres palabras seguidas en inglés y se pasan el rato hablando en japonés para ellas mismas. En lo musical le pusieron muchas ganas y no voy a negar que conectaron con la gente. Mi hija mayor lo disfrutó mucho y al igual que a Grell anoche, quise ver el concierto con sus ojos y lo que vi me gustó.
De las cuatro que se ven en la foto la morena y la que lleva el pelo de dos colores (son cuatro, pero no sé quien es quien vaya: Io Nozukidaira, Nanaougi Tsubaki, Mikogami Shizuku y Takayashiki Yayoi) hacen los guturales. Las otras dos angelitas cantan con ese estilo de banda japonesa de pop con vocecitas agudas.

Destaco lo eclectico de su estilo, en un tema se pusieron a bailar can can y llegaron a sonar saxos grabados con ramalazos de metal progresivo. Parece que nada está fuera de límites para estas cuatro simpáticas japonesas que por lo que leo llevan ya una década tocando aunque con cambios de formación.
Interludio
Toca vitaminarse y supermineralizarse. El calor aprieta y hasta las cinco no tengo nada.
Me doy una vuelta por el infield cuando lo abren con pirotecnia y el ace of spades y aprovecho para acercarme al principio de Lovebites, otra japobanda de chicas, esta vez tocando power metal.

No me quedo mucho porque no es mi estilo, el sol aprieta y tengo hambre. Ahí queda la foto que casi es hora de ver al señor Warwick.
Ricky Warwick and The Fighting Hearts
Este sí es mi escenario. Aquí todos estamos ya con exámenes de próstata o revisiones pre menopausicas.

El señor Warwick se ha marcado un directazo esta tarde que nos ha dejado a todos con ganas de más y eso que algunos nos hemos tenido que acercar debajo de la manguera porque no había quien respirara con la que estaba cayendo.

Decía Mr Warwick que era la primera vez que traía a su banda a Alemania. Esta es por cierto la segunda reencarnación de la banda, donde sólo conserva al bajista, Richard Vernon que como nota graciosa decía Warwick antes de empezar Don’t leave in the Dark que haría la voz de Lita Ford. Es un temazo por cierto así que ya estáis tardando en darle al play antes de seguir con la reseña. Igual hasta os lo descubro.
Pues creo que me quedo mejor en este lado del escenario que el de la manguera nos tiene aquí fresquitos.

En el directo han caído varios temas de los Black Star Riders, que han hecho las delicias de la congregación. Kingdom from the Loose que es posiblemente su tema más Irlandés (que ya es decir) y Finest Hour con ese estribillo tan de directo “shananana”…
Antes había presentado a Richard, su bajista, pero me han faltado Jack Taylor a la batería que ha sonado impecable y un guitarra con muchísimas tablas y una presencia en el escenario que me ha llamado la atención mucho. Cuando lo ha presentado Rick es cuando me ha cuadrado todo. Ben Christo se llama la criatura, y si por el nombre no os suena, si os digo que es el guitarra principal actual de The Sisters of Mercy, ahí sí ¿verdad?.
Voy a ir dejando aquí la reseña que me está quedando larga, pero vaya, si me tengo que llevar un grupo de este Wacken, ya tengo un ganador. Y eso que acabamos de empezar.
Me voy a tomar aire y me llama Roberto, al que después de tantos años viéndonos en Wacken ya considero un amigo. Que acaban de llegar de Milán y me voy con ellos a ver The Gathering que vienen con Anneke a hacer un concierto de esos temáticos que tanto me molan a mi. Pues allí que nos vamos mientras por el camino intentamos ponernos al día.
The Gathering
El concierto era cita imperdible para los fans más veteranos de la banda. Contaba Anneke (que se ha juntado de nuevo con la banda para hacer una gira “reunión” celebrando el 30 aniversario de su disco Mandylion) que su primera vez en Wacken fue también hace treinta años, en el 96 y que cuantos estuviero allí. Ella contó cuatro manos. Ya son muchas.
El tema es que yo nunca fui fan de la banda. No me disgustan, pero creo que son una banda con un fanbase muy fiel, sobre todo de los discos clásicos y lo cierto es que yo en esos años estaba a otras cosas musicalmente más brutas.
Os hablaba de Roberto. Él sí que fue fan de la banda y me confesó que por aquellos años estaba enamorado de Anneke. Por eso decía que para fans de la banda este sin duda ha sido un concierto muy especial. Vi a mi alrededor gente cantando todos los temas del disco. En general vi al público muy entregado y animado.

La puesta en escena como veis muy austera. Todos de negro con camisa o camiseta y Anneke en el centro del escenario en todo momento con una sonrisa y disfrutando de cada tema, de cada coro y de cada aplauso. Me gustó mucho ver esa conexión y quise tal vez ver algo de nostalgia en su expresión. En cuanto al resto de la banda, sinceramente los vi muy desconectados de ella y casi diría yo que del concierto. Estaban ahí a lo suyo tocando como si fueran miembros honoríficos de Dream Theater (ahí voy yo haciendo amigos). Pero vaya que es como lo vi yo que no soy fan de la banda, para análisis musicales, mejor buscad por otro lado.
Llevaría medio concierto cuando me llaman mis hijas. Que ya están listas para “su concierto”. Y es que hoy es su día. Básicamente mi día ha girado en torno a las dos bandas que ellas dos querían escuchar y disfrutar. Y si les puedo dar eso, no puedo ser más feliz. Me flipa mucho ver los conciertos a través de ellas. Creo que es un privilegio y me gusta mucho poder disfrutarlo e intentar ponerlo en palabras.
Me despido de Roberto hasta mañana y me voy al Faster que va a empezar en breve…
Electric Bassboy
A principios de años estuve viendo el arranque de la gira del grupo en su encarnación original. El de hoy era seguramente el concierto más extraño en lo musical de mi vida. No sólo por el estilo tan alejado del rock de este proyecto paralelo de los alemanes, si no porque una “rave” es lo último que me imaginaba ver yo en Wacken. Y el caso es que la pequeña me sigue recordando cada vez que puede lo dolida que está por no habérmela llevado a ver a sus amados Electric Callboy. Hoy era mi oportunidad de redimirme.
Así que me traigo a las dos pequeñas de la mano al infield. Lo cierto es que me daba cierto respeto meterlas ahí, porque conozco los apretones, los calores, los agobios y la gente surfeando por encima de tu cabeza de mil y una bandas. Tengo recuerdos buenos y no tan buenos, entre barro, lluvia frío y calor y aunque hoy no era muy tarde y la gente no iba muy bebida (acabamos de empezar), me daba cierto respeto porque no sabía el tipo de público que traería este proyecto tecno electrónico tan extraño. Así que muy cautelosamente les digo, vamos a entrar por el lateral y nos quedamos en un lado del escenario. Ahí es más fácil esquivar a los surferos metaleros y siempre es más fácil escaparse si se me agobia cualquiera de las dos o me veo un poco apurado.
El caso es que la mayor quería ir delante otra vez. Hoy no podemos chica, mira qué escenario tan grande, aquí se lía luego bien. Pero ella insistía. Más alante. No no, más. Y la gente amablemente al verlas tan pequeñas nos fue dejando pasar.
Al final un alemán la mar de simpático les cedió la valla y entre la gente que había alrededor hicimos piña para proteger a las dos peques. La pequeña la pobre le daba justo para ver por encima de la valla y conociendo a la gente de seguridad de Wacken, sabía que en caso de agobio las subo y las cuidan rápido.

Lo mejor de todo es que mis miedos quedaron en nada, el concierto fue sorprendentemente tranquilo en nuestra esquina, la gente se portó de forma extraordinaria con nosotros y por lo general, cuando la gente ve niños aquí se apartan, les sonríen y todo son buenas caras. Wacken es lo que es por la gente que venimos y cada año me demuestran que todavía existe fé en la humanidad como conjunto.
Hablando del personal de seguridad…

He escrito mucho ya pero nada de la banda. Musicalmente decía que me sentí en una “rave”. No he ido nunca, pero me la imagino así. Música machacona a lo “Central” de la época de la ruta del bakalao en el levante español y todo el mundo saltando sin saber muy bien lo que va a sonar en los próximos 13 segundos. Y es que musicalmente este proyecto hace honor a su nombre, es básicamente poner el bajo al 11 y que un DJ pinche bakalao como si fuera 1991. El concepto no es ni más ni menos que eso. Algunos temas de Electric Callboy, pero la mayoría del concierto era meter cualquier tema de cualquier estilo (hasta Mozart se atrevieron a destrozar), no dejaron ni un tema sin mancillar, digo versionar: Slayer, Bring me the Horizon, Limp Bizkit, System of a Down, The Killers, Blink 182… La lista fue interminable. Una hora de calvario, digo que samplers con el bajo distorsionado a más volumen del que debería estar.
¿Me gustó? Me gustó disfrutarlo en la valla con mis dos pequeñas. Verlas saltar, gritar, darle palmadas a los que salían del foso después de surfear, a verlas señalar al pato hinchable gigante sobre el que se subió Nico Sallach, uno de sus dos vocalistas mientras la gente le llevó de excursión por el infield:
Me gustó la energía y el buen rollo que se respiraba a mi alrededor. Me gustó verlas sonreír o su mirada la primera vez que se encendieron los cañones con fuego y sintieron el calor en la cara. Fue una experiencia muy chula, una fiesta en la que a mi personalmente me da igual si tocaron mejor o peor o si “Wacken ya no es lo que era”. Soy muy mayor ya como para ponerle puertas a la música y si Electric Callboy o Bassboy quieren tocar bakalao en el escenario grande de la meca del metal, pues que lo toquen y si la gente se lo pasa bien, es básicamente para lo que hemos ido todos allí. Convencedme de lo contrario.

Terminan y es hora de recoger. Quedan muchas bandas, pero hoy era su día, y con esto me doy por pagado. Algo de cenar y nos retiramos con una sonrisa por un día inolvidable con un saco de recuerdos que nos llevamos para siempre.
Jueves 30 de Julio
Si lees esto es que estoy durmiendo aún. O no, pero no hay nada escrito vamos. Vuelve más tarde para más actualizaciones en tiempo real.
Texto y fotos: Jose, el de Alemania
