Estamos dosificando lo de santificar las fiestas este año, que hay más romerías que días, y al final lo que debería ser sólo disfrute se convierte en FOMO y ansiedad. Así que con calma, flow like the wind. Nos comemos una hamburguesa ahí donde el balonmano, y vamos para el Rincón, donde acaba de empezar el concierto de Celita GR. Hoy es el Día de la Mujer Revolucionaria, así que desde la organización intentan remarcar el papel de las mujeres no sólo a través del feminismo, sino de todas las luchas sociales, y subrayarlo con un cartel con protagonismo femenino.

Con Celita me llevo una sorpresa, porque mis referencias previas la ubicaban en el rap, y sin embargo me encuentro con un concierto más basado en sonidos soul, y con algunas tiradas al pop. Reconocí algunas de Rihanna, OneRepublic y hasta un tema de Fito; terminó midiéndose con Adele y no salió mal parada. Vaya nivel. Lo defiende ella sola con bases programadas desde un ordenador, que también controla, y un vozarrón versátil y potente. Canta brutal, y sin duda va a lucir aún más cuando tenga una banda que la arrope. Le seguiremos la pista.






Siempre he pensado que en los momentos complicados es cuando se mide el verdadero valor de una banda en directo. Cuando todo va rodado, como en el local de ensayo, es fácil que un concierto sea al menos resultón, pero cuando las cosas comienzan a venirse abajo, ahí se ve quién se cae y quién se crece. False Pretense han decidido salir a por todas este verano, y eso se nota, porque cuando las cosas salen mal y aun así no pierdes la serenidad y se te sigue viendo cómodo en el escenario es porque vas llevando tablas encima.
El concierto comenzó con sonido poco nítido, y algún problemilla en monitores, nada que no se pueda solucionar en un par de canciones, pero lo que realmente dio la lata fue la pedalera de Lucas, o su conexión a corriente. Durante la primera parte del concierto se desenchufaba de forma aleatoria. El tema es que en esa pedalera lleva un pitch octavador y, claro, cuando se reiniciaba, la guitarra volvía a su tono original, haciéndole sonar fuera de tono durante algún solo y en las rítmicas de «Complicated», cuando Lucía paró el tema por completo para arreglar el desaguisado.
Lo curioso es que ese arranque tan complicado dio una dinámica especial al concierto, porque inmediatamente después de ese trompicón se sentaron al borde del escenario para un arranque muy emocionante de «No Use for Kind Words». Los sustos no terminaron del todo hasta «Scooby Doo», con un trastabille en la entrada de batería y Lucía echándose las manos a la cabeza: «¿Pero qué pasa hoy?».
Y, sin embargo, fue genial. En estos tiempos de shows hipermedidos, ver cómo gente de verdad se pega con los problemas en el escenario y saca la cabeza con una remontada digna del Club Deportivo Alcoyano. Fueron conjugando los temas de su disco que llevan a Luci a las voces y completando con versiones de Sum 41, Three Days Grace, Simple Plan, My Chemical Romance, Thirty Seconds to Mars, One Direction, Avril Lavigne y esa onda. Como no controlo tanto esos discos, y muchas se las he escuchado tocar a ellos más veces, casi me parecen propias. De mis favoritas también incluyeron el «Monkey Wrench» de Foo Fighters y un sorpresivo «Cryin’» de Aerosmith, con Lucía espectacular en la voz y la armónica. Me han chivado una cosa de esta, pero creo que de momento me la tengo que callar.
Por no ahondar más de lo necesario, sólo os diré que toda la recta final del concierto la llevaron a su terreno, y después de lo sufrido eso hizo que fuese más apoteósico. Durante el fin de fiesta con la pinchada de Piloshka comentábamos lo difícil que es no dejarse lastrar por cuando las cosas se tuercen, en la entereza con la que consiguieron avanzar con pasos seguros y sin mirar atrás.
