La última edición del Unirock se saldó con una demostración incuestionable de solvencia en Puerto de Vega. Sin necesidad de recurrir a efectismos, las bandas principales desplegaron directos compactos que contaron con la respuesta unánime de un público que llenó el recinto. La fidelidad de los asistentes quedó patente en las primeras filas, donde el público cantaba cada letra con los puños en alto, cuernos al aire y una entrega absoluta ante el escenario. Incluso cuando las inclemencias meteorológicas hicieron acto de presencia, la lluvia no logró mover a una audiencia que, aferrada a las vallas del foso, permaneció completamente estática y entregada a la música.

BLISTER
Blister abrió la jornada principal desgranando un repertorio clásico de rock internacional que sostuvo la intensidad desde los acordes iniciales. Esta conocida banda asturiana de versiones de clásicos del rock y hard rock fue formada originalmente en Lugones (Siero) en 2012. La formación, integrada por Patricia Cuesta (voz), Manu de la Vega (guitarra y voz), Víctor López (guitarra), David Alonso (teclados), junto con Joel de Bruine (bajo) y Dámaso Colado (batería), exhibió una compenetración técnica intachable. El soporte rítmico brindado por Colado y de Bruine ofreció la base idónea para que los solos de guitarra de López lucieran fluidos. En paralelo, los teclados de Alonso recrearon las atmósferas exactas de la era dorada del género, mientras Cuesta ejercía un liderazgo escénico soberbio, vaciándose en el escenario con una fuerza interpretativa arrolladora y una gran garra vocal en las vallas.



El bloque inicial de la actuación encadenó temas como “You Give Love A Bad Name” y “Hold The Line”, capturando la atención de los asistentes de inmediato. A partir de ahí, desgranaron piezas complejas como “Owner Of A Lonely Heart”, “More Than A Feeling” y “Barracuda”, dando paso a tramos como “My Sharona” y “Born To Be Wild”. La primera mitad concluyó con la interpretación del clásico “Ain’t No Love”.


La segunda mitad de la descarga mantuvo el mismo rigor. Sonaron piezas como “Carry On Wayward Son” de Kansas y la atmósfera de “Wait For Sleep”, enlazando en línea recta con himnos como “Carrie”, “Rock The Night” e “I Want It All”.

En ese tramo de la actuación, el escenario experimentó un quiebro performativo por parte del equipo de la organización del Unirock. Varios colaboradores irrumpieron portando gigantescos cabezudos en un homenaje a iconos de la historia del rock: la estampa de Lemmy Kilmister flanqueando el ala izquierda, la melena característica de Tina Turner, las gafas de John Lennon, la icónica chaqueta de Wembley de Freddie Mercury y la silueta oscura de Ozzy Osbourne. El montaje escénico se integró orgánicamente con la sólida base de la banda, rubricando un pasaje de gran impacto visual justo antes de dar paso a la interpretación de “I Was Made For Loving You”. Esa cercanía e interacción directa con el público se vio reforzada tras las actuaciones, cuando las figuras de los cabezudos descendieron del escenario para mezclarse de forma distendida entre los asistentes, integrándose en la propia dinámica festiva del recinto. Tras el clásico de Kiss, el concierto continuó su curso lineal con cortes como “Still Of The Night” y “Don’t Stop Believin’”. El cierre, definitivo y de alta escuela, llegó con la sucesión final compuesta por “Whole Lotta Love”, “You Shook Me All Night Long”, “Burn”, “The Final Countdown” y la emotividad final de “The Show Must Go On”, momento en el que el foso se unió en un único clamor coral y los brazos en alto para despedir la descarga.
MALA REPUTACIÓN
El relevo en el escenario lo tomaron los anfitriones asturianos Mala Reputación, quienes jugaban con la ventaja absoluta de pisar terreno conocido y ante un foso plenamente identificado con su trayectoria de guerrilla. La trayectoria de esta veterana formación de punk-rock arrancó originalmente en Cangas de Onís (Asturias) en el año 1995, y su descarga frente al mar fue una demostración de robustez técnica y actitud sin concesiones.



El cuarteto actual, consolidado por Daviz Rodríguez (voz y guitarra), Juan Santamaría (voz y guitarra), Michi Candás (bajo y coros) y Kiko Martínez (batería y coros), soltó el embrague sin preámbulos, abriendo fuego con temas como “Benditos Juegos” y “La Hoguera” para caldear el ambiente al instante. La respuesta en las primeras filas fue unánime: el público, luciendo con orgullo las camisetas oficiales del grupo, se volcó en las vallas en un canto coral cerrado, con los puños arriba y los vasos alzados, evidenciando una conexión generacional indestructible.


Fue precisamente la brutal humedad acumulada tras el diluvio previo la que sirvió la atmósfera idónea para la pura actitud de la banda: lejos de la parafernalia de los imperdibles o el caos gratuito de destrozar el recinto, los de Cangas de Onís se defendieron sobre las tablas como verdaderos punks de raza, dejando que el calor de su propio esfuerzo físico se evaporase en densas columnas de vapor. Una estampa espectacular que envolvía el escenario en un ambiente crudo y salvaje, donde el batería Kiko Martínez parecía una auténtica locomotora humana mientras castigaba los parches sin compasión. Las guitarras de Rodríguez y Santamaría operaron con total nitidez, sosteniendo la línea vocal en cortes indispensables como “Mírame”, “Polvo en el Viento” y el ritmo cortante de “Los Gatos”, mientras el bajo de Candás amarraba los cimientos rítmicos en pasajes como “Gritar” y “Salgo a Buscar”.

La mitad del trayecto mantuvo las revoluciones intactas a través de “El Hilo”, equilibrando cortes como “Las 2:00” con la velocidad y la introspección características de “Ansiedad” y “Que la Tierra”. Para el tramo de cierre, Mala Reputación concentró sus composiciones engranando temas como “Fuego”, “Cristal” y “Abriendo Camino”, clausurando su directo en Puerto de Vega con la contundencia de “Ceremonia”.
Hace escasos días han anunciado su disolución con un comunicado en redes sociales, por lo que su concierto de Unirock es aun más especial para quienes pudimos vivirlo.
IRON SAVIOR
El componente internacional de la jornada corrió a cargo de los alemanes Iron Savior, inmersos en la celebración de su 30 aniversario sobre las tablas. La legendaria formación de Hamburgo ofreció en el Unirock el que ha sido su último concierto en España este año, convirtiendo su descarga en una cita histórica para los seguidores del género en la península.

El cuarteto, integrado por el incombustible miembro fundador Piet Sielck (voz y guitarra), Joachim Küstner (guitarra), Patrick Opitz (bajo) y Patrick Klose (batería), desplegó una maquinaria sónica impecable a través de un repertorio ejecutado con precisión de ingeniería. La descarga dio comienzo situando el octanaje al máximo al encadenar cortes como “Way of the Blade” y “Roaring Thunder”, asentando los pilares de su sonido marca de la casa: riffs cortantes, base rítmica de gran tonelaje y coros hímnicos. Fue justo antes de acometer el tercer trallazo de la noche cuando Sielck tomó el micrófono para dirigirse a los asistentes, recordando con complicidad que el Unirock no suponía el debut de la banda en la región, rememorando la gran descarga que ofrecieron en Oviedo aproximadamente cinco años atrás y celebrando su regreso a tierras asturianas, sirviendo así el puente perfecto para presentar “Starlight”. Tras el clásico, continuaron guiando al grupo por pasajes como “Souleater” y esa rotunda declaración de principios que es “In the Realm of Heavy Metal”.

La consistencia interpretativa del grupo alemán no bajó un solo entero durante la segunda mitad de su actuación. Clásicos de su catálogo como “Hall of the Heroes”, “Together as One” y “Here Comes the Bride” funcionaron de manera impecable sobre las tablas de Puerto de Vega. El tramo definitivo desató la comunión absoluta con el público justo antes de encarar su himno de cabecera; Sielck lanzó un rotundo “Are you people of Unirock ready for some heavy metal?” que fue respondido con un clamor ensordecedor desde el foso, sirviendo el detonante perfecto para que el propio vocalista rematara con un enérgico “Allright then here we go!” dando paso a “Heavy Metal Never Dies”. Casi al cierre de la composición, Sielck orquestó el clásico duelo de festivales dividiendo el recinto en dos mitades, izquierda y derecha, para medir el octanaje de sus gargantas; una sección acometió el ruego de “Heavy Metal” mientras la contraparte replicaba con el “Never Dies”, invirtiendo los papeles poco después antes de fusionar a toda la audiencia en un atronador y definitivo clamor unificado.

Antes de encarar la terna final del repertorio, el líder de Hamburgo recurrió a una de sus costumbres habituales sobre las tablas, sometiendo a referéndum democrático el devenir del espectáculo; Sielck planteó con ironía si preferían el tradicional paripé de que la banda se retirase del escenario para esperar los bises o si, por el contrario, ejecutaban los tres últimos cortes del tirón. La respuesta del foso fue un rugido unánime a favor de continuar la descarga sin interrupciones, sirviendo el puente perfecto para enfilar la velocidad de“Condition Red”. Justo antes de acometer el penúltimo asalto de la noche, Sielck volvió a dirigirse a la audiencia para presentar “Atlantis Falling”,catalogándolo como el verdadero “must” obligatorio de todos sus directos y recordando con orgullo que se trata de una pieza fundamental de su álbum debut homónimo, el cual acaba de cumplir 29 años de historia desde su lanzamiento. Tras la densidad estructural del clásico, el cierre definitivo llegó con una versión cruda y acelerada de Judas Priest, “Breaking the Law”, clausurando la comparecencia de Iron Savior por la puerta grande de la geografía nacional.
ULI JON ROTH
El misticismo y la alta escuela de las seis cuerdas tomaron el Unirock con la llegada del legendario Uli Jon Roth. El maestro alemán, pieza angular en la arquitectura del hard rock e historia viva de la etapa fundacional de Scorpions, ofreció una auténtica cátedra de virtuosismo, elegancia e innovación técnica que transportó a los asistentes directamente a la década de los setenta.

La veterana formación de directo estuvo integrada para la ocasión por Niklas Turmann (bajo y voz), David Klosinski (guitarra) y Pino Liberti (batería), un núcleo instrumental solvente donde resaltó el uso de modelos Sky Guitar y Sky Strat tanto por parte de Roth como de Klosinski. El arranque derrochó clase con “All Night Long”, momento en el que el maestro alemán se dirigió al público para manifestar que suponía un absoluto placer pisar el Unirock por primera vez, anunciando que el setlist contaría con un generoso repaso a su etapa en Scorpions debido a la celebración este año del 50 aniversario de Virgin Killer. Las palabras sirvieron el preámbulo perfecto para encarar “Longing for Fire”, enlazando inmediatamente después con las texturas de “Sun in my Hand”, tramos en los que las tareas vocales se alternaron entre el propio Turmann y un Uli Jon Roth que asumió el micrófono en varias de las composiciones. Su técnica de púa y legato, fluida y precisa, mantuvo al auditorio en un respetuoso silencio mientras se sucedían las ejecuciones de “Pictured life” y “Catch Your Train”. La maestría del guitarrista y la solidez de su banda brillaron con especial nitidez en el bloque integrado por “In Your Park”, “Virgin Killer” y “Hell Cat”.


El tramo definitivo del concierto supuso un despliegue de pura épica clásica. El combo de “Polar Nights” fundido en línea recta con “Fly to the Rainbow” desató la ovación unánime del festival, sirviendo como antesala idónea para tres de los himnos más expresados de su antiguo catálogo: la excelsa “We’ll Burn the Sky”, “In Trance” y la mítica “Sails of Charon”. Para clausurar la sesión de manera magistral, Roth y sus músicos registraron una versión de “All Along the Watchtower” de Jimi Hendrix.
SKONTRA
El contrapunto más enérgico y reivindicativo de la jornada corrió a cargo de los asturianos Skontra, quienes inyectaron al festival una descarga compacta e hiperactiva de punk-rock cantada en asturiano. El sexteto, consolidado por Berto (voz y gaita), Fredo (guitarra y coros), Carlinos (guitarra y coros), Gonza (bajo), Kristian Pastrana (gaita y coros) y Fonci (batería), demostró una solidez escénica intachable sobre la explanada de Puerto de Vega.


El engranaje instrumental de las gaitas de Berto y Pastrana operó como elemento principal en cortes como “Son tus puños” y la celeridad de “¿Y agora?”, dos temas que agitaron las primeras filas de inmediato. La cohesión rítmica establecida por Fonci desde los parches y Gonza al bajo permitió enlazar de manera muy fluida composiciones de fuerte identidad lírica como “Amargo despertar”, la coreada “Sal a la cai” y el pulso directo de “Por ellos”. Las guitarras crudas de Fredo y Carlinos sostuvieron los coros colectivos y la voz principal en piezas notables como “Güei ni ayeri”, “Suiza” y la cadencia de “Largo camino”.


El tramo definitivo del directo mantuvo la intensidad en cotas máximas, encadenando cortes como “Condenado” y la fuerza de “Unidá”. La recta final reactivó los motores del recinto con temas como “La foguera” y la declaración de principios de “Y sigo en pie”, para clausurar su intervención con la emotiva “En tu honor” de forma complementaria.


El verdadero éxito del Unirock radicó en una resistencia compartida que funcionó a pleno rendimiento frente al mar. Sacar adelante una producción al aire libre en Puerto de Vega, sobreponiéndose a las inclemencias meteorológicas previas y coordinando los horarios sin un solo fallo técnico, demuestra una capacidad organizativa impecable. Sin embargo, el corazón del festival palpitó en la comunión absoluta con el público; una audiencia inquebrantable que aguantó estática bajo la lluvia, aferrada a las vallas del foso para cantar cada himno junto a las bandas. Una demostración real de orgullo colectivo, autenticidad y pasión por el rock en el occidente asturiano.

29/08/2026 Unirock, Puerto de Vega, Navia, Asturias
CRÓNICA Y FOTOGRAFÍAS: ELENA KARDASH
