De entre las distintas opciones que se presentaban a principios del año pasado para celebrar el XXX Aniversario de Noche de Rock decidimos optar por la que pensábamos estaba más unida a nuesta forma de hacer las cosas. Me explico; hay escaleras que llegan a lugares en los que uno decide no quedarse mucho rato, un mundo de macroeventos, cláusulas de contrato, managers y distancia. No quiere decir esto que cerremos esa puerta para siempre, pero cuando empezamos a planear los festejos de nuestra tercera década vimos claro que queríamos hacerlo con amigos, tener reunido a un público que sabe lo que celebramos, y que no ha llegado al evento atraído por un par de nombres bien tirados al cartel. Buscar los lugares en los que estamos a gusto, con la gente con la que estamos a gusto. Poner nuestro grano de arena para intentar sostener los proyectos en los que creemos.
Esta reflexión ha llevado a un peregrinaje que empezó en Itaca con la fiesta de presentación del Merch XXX, continuó en Eureka con la grabación del programa aniversario, nos ha traído hasta Octubre con la fiesta que acabamos de vivir, y nos llevará finalmente a Los Bancos de Atrás para vivir el concierto de Onirophagus y Medussa que acabamos de anunciar en redes.

Estamos viviendo unos años muy interesantes a nivel musical local, con la aparición de una hornada de bandas como Snaizer, Retrophile, Motherless, Snaizer o False Pretense por ejemplo. Siempre hay olas buenas, dijimos lo mismo cuando llegaron Wet Cactus, Ojopipa, Bajo Sombra, Repion… luego hay momentos en los que parece haber un poco de sequía, y es cierto que hemos pasado algunos años en los que las estructuras de lugares para tocar y ensayar estaban tan dañadas que era difícil que los grupos nuevos prosperasen. Eso no quiere decir que no los hubiese, siempre los hay, siempre son los raros de clase y siempre hay alguien gritándole a las nubes que antes todo era mejor. Claro, si te quedas en casa no te enteras. Eso también era así antes, y cuando nosotros empezábamos en la radio ya nos decían en los bares que los discos buenos ya se habían hecho antes.




Desde lo alto de esta colina The Haze parecen muy jóvenes, pero en realidad no lo son tanto. Eddie Vedder rondaba los 25 cuando salió Ten, lo mismo se puede decir de Jim Morrison y el primer disco de The Doors, o de Robert Plant en los primeros años de Led Zeppelin. Quiero decir que es habitual que la gente saque discazos o alcance picos creativos a esas edades. Estos están en plena rampa de despegue, y visto lo visto ayer, el vuelo les puede llevar a sitios muy interesantes.
Moths todavía no ha sido publicado, pero he tenido el privilegio de acceder a la preescucha para reseñarlo en la web. Se nos viene encima un debut muy interesante, aviso. Se habla de PostGrunge, y aunque el juego de las etiquetas siempre es confuso creo que puede dar bastantes pistas de por dónde van los tiros. Tienen una influencia bastante reconocible de Alice in Chains que en nuestro caso ha hecho que el amor sea a primera vista, pero luego contrastan, por ejemplo con una guitarra bastante más metalera y técnica de lo que se podría esperar. Al final, como explicaban en la radio, forman parte de una generación que ha tenido TODA LA MÚSICA a golpe de click, y eso ha dado rienda suelta a la curiosidad, derribado muchas fronteras que existían en los tiempos en los que tenías que elegir muy bien en qué te gastabas la pasta.
Venían de tocar en Madrid, haciendo un sold out con un público entregadísimo y entregado al pogo. En Octubre, nuestra gente estuvo más observadora, pero por las charlas posteriores creo que conseguimos el objetivo de presentarles en sociedad a todos los que había oído que existían, pero todavía no se había acercado a verles en directo. Ahora que todo se sabe, tengo ganas de comprobar cómo afecta eso a sus estadísticas de escucha en estos días posteriores. Muchos se fueron con la boca abierta.




Pasamos el pequeño intermedio saludando a amigos, comentando la jugada, y agradeciendo a toda la gente que se había acercado a felicitarnos por la fiesta y los años en antena. Amigos venidos desde muy lejos, amigos desde hace muchos años, nuevos amigos que se acaban de enterar de lo que hacemos. El tiempo de vida es limitado, miramos atrás y pensamos que no lo hemos desaprovechado.

En Septiembre de 1996 comencé a la universidad. Mi primer año fue un desastre académico, no encajé bien el cambio de dinámica, no tenía muy claro hacia dónde caminaba, se cruzó internet en mi vida, acabábamos de empezar a hacer radio. Ese año, sin embargo, aprendí muchísimas cosas y conocí a algunos buenos amigos que todavía conservo. Lunática se cruzaron pronto en ese tránsito, Héctor, Nahúm y Bufo, que por entonces era su batería, iban a mi clase, y claro, enseguida empezamos a ver puntos en común.
Por todo eso y mucho más lo de ayer fue más que un concierto. Nadie tenía duda de que nos iban a pasar por encima con su sonido matizadísimo, pero es que no es sólo eso, si no un puñado de canciones que son parte de la banda sonora de nuestra vida. Cada maqueta y cada disco presentados en la radio, cada estreno en directo, los acústicos en la radio, y las tantas noches en unos u otros bares. Estas nuevas ya han conseguido su lugar, y van sonando a aquel día con tanto frío en el Escenario Santander y al calor que nos acompañó anoche. Millón y medio de vueltas en streaming, por fin existen también de forma física. Aunque el formato del nuevo CD no quepa en la estantería junto a los otros.
El resumen viene a ser lo que decía al principio. Sentir que estás en el sitio adecuado, con la gente adecuada, y que no necesitas mucho más para ser feliz.
Gracias.






Fotos Juanjo Cacho
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