Aunque nos planteemos un verano tranquilo y relajado de conciertos, al final, es rara la semana que no tengamos plan. Teníamos ganas de volver a pasar por la New Moon, y la vuelta a los escenarios de False Pretense nos dio la excusa perfecta.
En la programación mensual de la sala aparecían en solitario para este viernes, pero esta misma semana vimos otro cartel en el que también aparecían El Niño del Cuter. Dos bandas, una conocida y otra por descubrir siempre ha sido mi formato favorito, así que allí nos plantamos un poco a ciegas, porque no nos había dado tiempo de escuchar Deslobotomizador, el debut de estos burgaleses con los que nos acabábamos de topar de frente.
La camiseta y la cresta de su cantante nos hacían presenciar un concierto de Punk, de hecho, si me hubiese tenido que tirar un triple a ciegas, sólo por el nombre de la banda, hubiese dicho Post-Punk, pero mira, no. En una de las fundas de sus instrumentos pone Rock Macarra, y me parece que por ahí se entiende bien. Tienen letras directas, y en cierta medida combativas, o reflexivas sobre la sociedad y sus dinámicas. El enfoque musical tiene su dosis de Rock Estatal, pero hay más cosas, se salen por los bordes, con arreglos que van desde guiños jazzeros hasta guitarras más metaleras, sin perder la brújula, pero dotando de más variedad a un repertorio en el que todos los temas tienen algo característico, para que a segunda escucha (hoy en casa) ya les recuerdes. Tuvieron problemillas con el bombo en las primeras canciones y en la que lo arreglaban se impovisaron un Deltoya, que nos hizo ver claro que algunas de sus influencias también vienen por ahí, pero como digo, el enfoque de las frases del bajo, o la variedad en los ritmos de batería nos hace entender que son de esa peña que escucha de todo, y no le tienen miedo a lo que salga cuando se ponen a componer.



Tenía mucha curiosidad por descubrir cómo se habían reenfocado False Pretense tras la salida de Dani y Adrián. Alguna vez habíamos hablado en el programa que No Use for Kind Words, apuntaba en varias direcciones a la vez. La voz de Adrián en temas como Mundo Exterior o Hay un Monstruo en el Salón, hacían parecer dos bandas en una, aportando en cambio una variedad inigualable al conjunto. Ahora con Luci como única voz al frente el grupo pierde ese matiz, pero tal vez gana en cohesión, dejando atrás el juego de cambio de instrumentos que resultaba tan divertido como desconcertante. Tengo muchas ganas de ver cómo se concreta todo esto en la composición de las canciones de su segundo disco. Por su parte Adrián se ha centrado en su otra banda, The Haze, dejando a todos claro, al salir de detrás de los tambores, que la suya no era una voz de soporte.

Las nuevas incorporaciones, funcionan a la perfección, y aunque durante estos meses de barbecho llegamos a temer por la continuidad de la banda, parece que tenemos un horizonte despejado para el futuro de False Pretense.
Aparte de las ya míticas de su repertorio nos regalaron algunas versiones de Three Days Grace, Abril Lavigne, Foo Fighters y ¿One Direction? a mi estas cosas ya se me escapan, pero mira, una canción buena sale donde menos te lo esperes. Alguna mas se me escapa, o a lo mejor ya están colando nuevas… ya les preguntaremos la semana que viene, que les tenemos en la radio.
Como la última vez que les vimos fue en el Soundcity, esta ocasión fue bien distinta. Con el sonido más en tu cara y la pobre Luci pegándose con los monitores y sufriendo por sacar la voz por encima de la muralla de guitarras. Como de eso va sobrada, no tuvo problema en salir de la situación difícil, no sólo con solvencia, si no brillando con una naturalidad pasmosa y una energía apabullante.

