Hay discos que marcan un antes y un después, no por moda ni por ventas, sino por lo que significan en un momento clave de tu vida. Pornograffitti de Extreme es uno de esos álbumes imprescindibles para mí. Merece entrar en la categoría de clásico y engrosar la lista que mes a mes analizamos en Noche de Rock. Creo que ha sido injustamente tratado y debería estar mucho más reconocido.
Extreme ha pasado a la historia como una de esas bandas arrinconadas en el baúl de los one hit wonder (mal etiquetada, como tantos otros casos). La mayoría del público los recuerda por More Than Words, un tema que, curiosamente, no representa en absoluto el verdadero sonido del grupo. Es casi una anomalía dentro del disco, un espejismo acústico que acabó siendo su pasaporte al mainstream… y también, en parte, su condena. Una lástima, porque Extreme (y en especial su guitarrista Nuno Bettencourt) merecen estar en el mismo podio que los grandes guitar heroes de la historia. Nuno no solo es increíblemente técnico, sino que posee un estilo único, casi imposible de imitar. En los 90 encabezaba listas en revistas especializadas como Guitar World o Guitar Player, considerado el mejor guitarrista de su generación. Personalmente lo coloco en mi podio junto a John Petrucci y Angus Young. Tiene ese “no sé qué” que hace parecer fácil lo imposible.
Como anécdota: tengo un amigo, David, que lleva años recibiendo y dando clases de guitarra. Ha sido alumno de grandes músicos como Pedro Monge o Robert Rodrigo. En las típicas discusiones de bar sobre música —esas batallas eternas de Beatles o Rolling, Metallica o Megadeth, o quién es el mejor guitarrista—, él siempre zanja el debate con una frase que le dijeron sus maestros: “Puedes aprender a sonar como Vai o Satriani, pero a Nuno no hay forma de imitarlo”. Y creo que tiene razón.
Descubrí Extreme a principios de los 90, justo cuando me enganché al hard rock y al metal, géneros que, más de 30 años después, siguen conmigo. Para muchos de mi generación (yo tenía 15 años en 1991), aquel año nos cambió la vida musicalmente: primero fueron Guns N’ Roses, luego llegaron como un tsunami AC/DC, Metallica, Iron Maiden, Megadeth… y Extreme, gracias a este genial Pornograffitti.

Fue uno de los primeros cassettes originales que compré en mi vida. Recuerdo estar en El Corte Inglés de Bilbao, dinero en mano (no sé si ahorrado o regalo de cumpleaños), dudando entre Hysteria de Def Leppard y este disco. Elegí bien. Solo conocía More Than Words y Get the Funk Out, pero Pornograffitti me voló la cabeza.
No es un disco perfecto: resulta algo irregular (en mi opinión le sobra un tema) y la portada es horrenda (¡qué fea, madre mía!). Aun así, lo coloco entre los más importantes y más escuchados de mi vida. He visto a Extreme en directo dos veces: en su gira de regreso tras la publicación de Saudades de Rock (2008) y en 2014, cuando celebraron el aniversario de Pornograffitti interpretándolo íntegro. Aquel fue uno de los bolos de mi vida, un conciertazo inolvidable.
Extreme nunca llegó a ser una banda de estadios, aunque parecía encaminada a ello. El grunge cambió las reglas del juego y los pilló justo cuando estaban a punto de despegar. Su momento cumbre fue el concierto homenaje a Freddie Mercury en 1992, donde hicieron un medley de Queen insuperable. En ese instante parecían destinados a grandes cosas, pero el foco mediático ya estaba en Seattle.
Su tercer álbum, III Sides to Every Story (1992), conceptual y progresivo, no fue entendido por un público que esperaba una continuación de Pornograffitti. Y es una pena, porque para mí es su mejor trabajo hasta la fecha. Después se acercaron al metal alternativo con Waiting for the Punchline (1995), con Mike Mangini a la batería, y tras ese disco la banda se separó. Su cantante, Gary Cherone, recaló en Van Halen (en su etapa más floja) y Nuno intentó una carrera en solitario sin demasiada repercusión, aunque terminó como guitarrista de gira de Rihanna, lo que demuestra su enorme versatilidad.
Extreme volvió por sorpresa con Saudades de Rock (2008), que pasó bastante desapercibido, y más recientemente han publicado Six (2023), cuyo vídeo del demoledor solo de Nuno en Rise se viralizó, presentando al genial guitarrista a nuevas generaciones.
Entrando ya en el disco, publicado el 7 de agosto de 1990, Pornograffitti es su segundo trabajo y apareció en plena transición: el ocaso del glam/hair metal y el auge del grunge. En ese contexto, destacó por su fusión de estilos: hard rock, funk metal, virtuosismo instrumental y crítica social, todo ello envuelto en un aura de musical de Broadway. Una declaración de intenciones de una banda ambiciosa, formada por músicos excepcionales: Pat Badger (bajo) y Paul Geary (batería) construyen una base rítmica sólida y virtuosa; Gary Cherone, un frontman excéntrico y siempre en movimiento, es de esos cantantes que no dejan indiferente (o te gusta o lo odias); y, por supuesto, Nuno Bettencourt, que con su característica Washburn N4 logra cosas increíbles.
Tema a tema:
Decadence Dance
Arranca con piano y sonido de tormenta antes de estallar con riffs funk y sección de vientos. El virtuosismo de Nuno se nota sin eclipsar el conjunto. Gran apertura, potente y efectiva.
Li’l Jack Horny
Agresiva y juguetona, con mezcla que recuerda a Van Halen y Red Hot Chili Peppers. Groove poderoso y letra provocadora, cargada de descaro.
When I’m President
Comienza con un rap inusual para la época, cargado de ironía política. Satírico, divertido y atrevido: ejemplo claro de que la banda no tenía miedo a salirse del molde.
Get the Funk Out
Otro punto alto. Pat Badger brilla al bajo, acompañado de un estribillo explosivo, sección de metales y un solo brutal de Nuno. Himno absoluto del funk metal.
More Than Words
La balada que los catapultó. Universal, de esas canciones que hasta tu madre conoce. Tan radiada que puede llegar a cansar. Todos la pusimos en aquella cinta de baladas del insti para esa chica que nos gustaba… con escaso éxito (al menos en mi caso).
Money (In God We Trust)
Vuelve la caña con uno de mis favoritos. Letra crítica y sarcástica, musicalmente sólida y con gran estribillo. Excelente trabajo de Paul Geary a la batería.
It’s a Monster
Uno de los cortes más pesados del disco, con riffs metaleros y Nuno demoledor como siempre. Oscura y potente, sin perder el groove.
Pornograffitti
La que da título al álbum. Satiriza la cultura sexualizada de los medios con teatralidad casi circense. Hard rock extravagante y mordaz, muy en la línea conceptual del disco.
When I First Kissed You
Aquí baja la media. Cherone se lanza en plan crooner. Siempre he odiado este tema: qué rabia que en mi cassette estuviera este y no Hole Hearted. No encaja, me sobra totalmente.
Suzi (Wants Her All Day What?)
Regreso al funk-rock con tono humorístico. Divertida, aunque menos inspirada que otras. Ligera pero disfrutable.
He-Man Woman Hater
La intro Flight of the Wounded Bumblebee es una genialidad: con el metrónomo a toda velocidad, Nuno demuestra su maestría; en las primeras escuchas creía que era un violín. Este tema me abrió la puerta a Vai, Satriani y compañía. Funk metal brillante que critica los estereotipos de género.
Song for Love
Balada intensa con arreglos orquestales, una joya oculta del disco.
Hole Hearted
Tengo una relación de amor/odio con este tema. No venía en mi cassette original: un asterisco en la contraportada indicaba que solo estaba incluido en la edición en CD, lo cual me fastidiaba bastante. Junto con More Than Words, es de los más reconocidos del grupo. Gran cierre para un disco casi perfecto.
Treinta y cinco años después, Pornograffitti merece ser redescubierto. No como la rareza de un grupo de un solo éxito, sino como una obra ambiciosa y adelantada a su tiempo. Su fusión de géneros, crítica social y virtuosismo lo convierten en un clásico injustamente infravalorado. Si hace tiempo que no lo escuchas, vuelve a él. Y si lo descartaste por culpa de Rock FM, dale una oportunidad: te aseguro que te sorprenderá lo bueno que es.
Sergio Martin
