La narrativa decía que se habían conjugado todos los elementos para que el evento fuera grande. Vaquero actuaban en su casa, para su gente, en plenas fiestas navideñas, presentando temas nuevos y en el Teatro Principal de Reinosa. Todo indicaba que iba a ser una noche especial.
Que tengo debilidad por la música de Vaquero es algo sabido. El proyecto personal de Juan Carlos Argüeso me caló hace tiempo. La emoción de unas letras bien trabajadas, su sensibilidad sobre el escenario y las buenas guitarras que acostumbra a meter a sus temas siempre han llamado poderosamente mi atención. Eso, unido a que me fascina la escena de Reinosa, con grupos como Stock, ADN, Supertubos o Lázaro, por encima de los ya consagrados La Fuga o Rulo. Así que estábamos preparados para una noche importante en lo que iba a ser nuestro primer concierto del año.
Mientras sonaba “Sargento de Hierro” de Morgan se apagaron las luces. Y con una intro instrumental inquietante comenzaron a entrar de uno en uno entre una nube de humo: Bob Groove al bajo, Chus Lorenzo a la batería, Kostu a la guitarra y coros, y Vaquero a la guitarra y voz.

Y empezaron con fuerza. Con uno de sus mejores temas, “Pequeño”, y con Vaquero portando una Telecaster blanca con el golpeador en negro. En “Salto al vacío” comenzaron con una intro de batería mientras el resto permanecía estático. En lo que Kostu hacía los coros se le rompió una cuerda, y mientras la cambiaba la base rítmica nos hizo una pequeña demostración de groove. Con “Demasiadas expectativas” Kostu nos certificó que el problema de la cuerda estaba solucionado con unos riffs muy knopflerianos. “Cuando me da la gana” sigue en la línea, con mucha presencia de la guitarra.
Vaquero cambió a una Gibson negra y dedicaron un momento a un amigo fallecido recientemente, Dani, piragüista local, en una noticia que trascendió a nivel regional. Tocaron un fragmento de “Standby”, la canción de Robe que habla de flores amarillas, para empalmarla con “Superhéroe”, que empezó con un punteo muy elegante de Kostu, que también le ayudó cantando parte del tema. Vaquero se retiró unos momentos mientras los demás miembros comenzaron un pequeño duelo de guitarra, bajo y batería antes de tocar “Cállate”.
“Sin Norte” es un tema muy intimista para el que recuperó la Telecaster blanca y que empezaron con una intro de guitarra. Es un tema con un delicioso toque a Morgan, pero con mejores guitarras. Tras “La piel del viento” llegó el turno de “Piedras”, que da título a su primer disco y es un rock and roll un poco más frenético. “Bonnie & Clyde” sigue en la misma línea, con mucha guitarra y batería. Este tema se trata de un rock and roll clásico en el que nos cuenta la historia de la famosa pareja, y lo aprovechó para presentarnos a la base rítmica.



“Estrellas Varadas” es un tema más hard rock, con mucha base rítmica para seguir dando caña y en el que nos habla de sueños perdidos. En “La timidez del silencio” abandonó la protección que le daba la guitarra y la cantó sentado sobre el borde del escenario, en un tema muy intimista que habla de aprovechar las oportunidades. Al final del mismo nos pidió que alzáramos las manos para los “Oooh! Ohhss!” que cierran este tema.
Recuperó la Telecaster para anunciarnos el rush final, que comenzó dando caña con “Tu mejor enemigo”, un rock and roll y uno de sus temas más famosos. Y terminó con “Una salida”, un tema nuevo más indie rock, en el que está explorando nuevos sonidos. Sonó muy springsteeniano, pero con los coros muy Arde Bogotá.
Parecía que ya se iban cuando el público pidió otra y tocaron otro rock and roll, con algún toque a rock sureño en los punteos, llamado “Por abrir sus alas”. Fue la que aprovecharon para presentar a la banda en todo su esplendor, con solos de batería donde Chus nos enseñó su técnica, bajo para demostrarnos el ritmo a lo Boston de Bob y Kostu, que nos hizo una exhibición de cómo Dire Straits ha influido en su forma de tocar la guitarra, dejándonos un punteo superlativo.

Tras despedirse y abandonar las tablas del Teatro Principal de Reinosa, solo nos quedó abandonar el patio de butacas poco a poco y salir a la fría y lluviosa noche campurriana. Como dice un gran amigo mío, en Torrelavega llovía, pero en Reinosa ya escampó. Jaja.
Muy buen primer bolo para empezar el año. Con toda la emoción que transmiten siempre las letras de Vaquero (aunque esta noche no nos tocara “Te quiero viva”), pero muy intrigado también por ver por qué caminos le llevan ese nuevo sonido que está buscando y del que ya empieza a dejarnos algunas perlitas.
Gracias, Vaquero.
Manuel Quintana Ortiz
(Manolo Rock City)
Reinosa, 2/01/2026
