Si durante los últimos años ha habido un grupo capaz de ondear la bandera mundial del Doom esos han sido Swallow the Sun. Ya se que para muchos de los que me leéis la palabra Doom se ha resignificado estos años con un sonido más retro y Sabbathiano, pero por aquí nos cuesta despegarla del concepto Death Doom noventero con el que abrimos nuestras particulares puertas del infierno. A ese respecto, insisto, Swallow the Sun se han hecho con el trono, al menos, en cuanto a popularidad se refieren. Como evidencia científica sobre este hecho podemos subrayar que tras la discusión de pareja en My Dying Bride ha sido Mikko Kotamäki el que ha asumido las labores vocales, y estos no se juntan con cualquiera.
Tal vez el gran secreto de esta banda ha sido forzar sus fronteras en todos los límites. No es que hayan inventado nada, pero sí han aprovechado todos los recursos que el estilo puede ofrecer, sin dejar de sonar tristes, pero alejándose de la monotonía de la hiperespecialización. Así, en su carrera nos hemos encontrado guturales cavernosos y ritmos de funeral, pero también melodías de guitarras, ambientes de teclado y pianos preciosistas o riffs de rock gótico.
Shining tiene un poco a esta última parte más amable, que cualquiera podría encontrar acogedor en un día lluvioso. Todos sabemos que la música oscura tiene un poder catártico, pero también sabemos del peligro de regodearte en tu propio lodo y ser incapaz de volver a ver la luz del sol. Parece, según lo que leemos en las entrevistas, que han decidido apartar un poco la vista de sus heridas más profundas porque seguir escarbando en ellas podría haber acabado consumiéndoles. Aunque no podemos establecer un paralelismo tal claro en sonido se entendería si decimos que es más Alcest / Anathema y menos Esoteric.
Puede que para parte de la base más apegada a la parte más podrida del doom Shining sea un disco más comercial, pero quienes hemos seguido con interés la evolución de los grupos de la escena noventera, sabemos de sobra que los resultados han sido siempre mejores cuando las bandas han seguido su instinto en lugar de ceñirse a los cánones. Swallow the Sun llevan ya dos décadas con nosotros y se acercan a su décimo trabajo con una salud creativa excelente. Deberían ser tratados con la reverencia y el respeto con el que se reconoce a las bandas clásicas.
