El Unholyweek me pilló de vacaciones, pero no me resignaba a dejar estas fiestas sin santificar con una buena dosis de brutalidad. Por fortuna Dead Sheep salió al rescate con este doble combo mortal en Rock Beer the New.
Sobre las 21:30 y tras tomar unos cócteles Tiki en el Frida, como es de rigor, subían a las tablas del templo del metal Scent of Death. Histórica banda de Death Metal formada en Ourense a finales de los noventa y que tras una primera etapa con un par par de álbumes se reorganizaron a principios de esta década para ofrecer el desmedido Into Everlasting Hate, que nosotros conocimos a través de la revista Epitaph.
Al igual que el álbum el directo de los gallegos te pasa por encima como un autobús. Su forma de encarar el Death Metal es técnica y sin ningún tipo de piedad. Como un puñetazo en el esófago, pocas concesiones a la melodía.
Pese a que la mayoría de la gente no estaba muy familiarizada con su repertorio, y el ambiente fue más de asentimiento respetuoso y distancia norteña, los vítores finales dejaron claro que han clavado una pica aquí, y se esperará con ganas su regreso.


Siempre me ha parecido curioso como la música funciona por comparación. Para el oído no entrenado Karonte sonarán atroces, y sin embargo justo detrás de Scent of Death les percibimos mucho más clásicos, con riff muy definido y pausado. Siempre he dicho que son una banda muy particular dentro del Death Metal, precisamente porque tienen a mano el libro de la NWOBH e incluso una colección de clásicos del blues. Lo que más me gusta de Karonte es como confluyen estas influencias con riffs que van desde el Death Metal Sueco hasta el Doom.
Como aquí jugábamos en casa el concierto fue muy disfrutable, ya que todos los temas que tocaron son ya muy conocidos por el público. En ese aspecto es el lado positivo de distanciar tanto los lanzamientos. Da tiempo a que suenen muy familiares. Nacer, Sufrir, Morir, ya lleva un par de años con nosotros.



El otro día escuchando un programa viejo del año 2014 escuché una entrevista con Kini, hablaba de la edición de Vivo y Resucitado, para celebrar el XX aniversario de Karonte, y reflexionaba sobre el paso del tiempo. “Karonte tendrá un final, tarde o temprano, y no creo que pasen otros veinte años”, bueno, ya van doce, ahora no parece tan imposible. Los propios Scent of Death se asombraban anoche al echar la vista atrás y recuperar sus primeras canciones “Qué viejos somos”, bueno sí, la imagen del espejo te lo dice todas las mañanas, pero aquí seguimos ¿no? Con un poco de suerte, a lo mejor nos quedan unas cuantas como esta.



