Ayer era uno de esos días en los que todo coincide en Torrelavega, algo que comienza a ser habitual de nuevo y que a nosotros nos parece fenomenal. Más opciones es más gente en la calle y menos gente viendo Netflix. Luego ya que cada uno elija, y ese resquemor de haberte perdido a una banda es el que te empuja a salir otra semana más; Sound System presentada por Nino y Balihas en Octubre, Casapalma en la Llama, Stupidfacientes y Memocracia en el Groez, Vaquero en la New Moon y Raw Market en la Plaza Mayor, con concierto de The Haze, a los que nos dio tiempo de ver un poco durante las pruebas de sonido, mientras hacíamos nuestras compras.

Aunque la lluvia amenazó con dejarnos encerrados en el chiringuito de la orquesta, nosotros teníamos el plan de acercarnos al Espacio Creativo Jose Manuel Illera, y así lo hicimos. Tampoco pasa nada por mojarse un poco, que no somos Gremlins.
La cita era especial por varios motivos, un par de bandas a las que aun no había catado y otra que no se deja ver tanto. Pero sobre todo la vuelta a la actividad del ECJM, pese a todas las trabas burocráticas que han sufrido en los últimos años.

Hay cosas que no se entienden, como que un lugar como este sea torpedeado hasta llevarlo casi al hundimiento por quienes lo deberían estar defendiendo. Porque, no me jodas, tener un lugar así, que funciona con trabajo voluntario, en el que las bandas pueden ensayar y desarrollar su música en convivencia con los vecinos es para sacar pecho. Cualquier político con un par de luces sacaría rédito de ello, enseñando con orgullo a los otros pueblos el lugar… y sin embargo ahí lo tienen, oculto entre las bardas, con los contenedores sin una mano de pintura desde hace años, impidiendo durante meses que se pueda usar para uno de los fines con que se creó y con una lista de espera eterna, de potenciales usuarios, que observan con frustración como las promesas de ampliación se las lleva el viento.



Pero como ya son cien mil batallas, libraremos una más, a patadas y puñetazos. Para la banda sonora de la pelea, bien está la actitud hardcore de Okiro. Torrelavega es nuestro Brooklyn. Peña curtidísima, y que le saben sacar todo el jugo a ese sonido. He oído que andan grabando, y tengo muchas ganas de escucharlo con atención a las letras, porque a primera oreja ha habido unas cuantas que me han gustado mucho.




De segundo A Mojo, que combinan guitarras duras y rítmicas con partes rapeadas en un estilo que han definido como Bluescore. Sólo viendo las piezas que conforman la banda ya te puedes hacer una idea de cómo funciona la cosa, y con Bambax al frente nada puede fallar. Se sabe todos los trucos de todos los estilos. La horquilla entre El Sistema es una Trampa y En Vilo es amplia, pero define un terreno que han conquistado y ahora es sólo suyo.


Y ya de postre Distimia. Sin ponerme muy pesado con lo del puto relevo, diré que las semillas crecen donde hay buena tierra, y por eso ha habido años en los que parecía que no había bandas nuevas y ahora parece que estamos en época de setas. Por eso es necesario defender estos espacios con los dientes, porque las bandas nuevas necesitan ensayar y tocar, y porque el mogollón de chavales que ayer se acercaron por primera vez al Espacio, son los que pueden conseguir que la tradición musical de nuestra ciudad no muera de inanición.
Por lo demás, se marcaron un bolazo del uno, con actitud y energía, haciendo temblar las tablas del estrado, como mandan los cánones del metal. Traen un buen montón de temas propios, buen ritmo y una batería súper sólida. En algunos momentos, el enfoque de las voces me recordó a Chente de Mordor, y me sonreí para mis adentros por la paradoja temporal. No se si querían ganarnos, pero lo hicieron con dos puñaladas al corazón, Roots Bloody Roots de Sepultura y el Cop Killer de Body Count en la versión de A.N.I.M.A.L.



La actividad musical en el Espacio se reactivará ya en verano, si les siguen dejando en paz, por lo menos. Mientras tanto habrá que seguir dando la tabarra con la ampliación, y es una pena, porque estamos viejos y cansados, y las pocas energías que guardamos preferiríamos dedicarlas a otras cosas más productivas, como montar conciertos. Pero ojo, porque justo cuando las pilas parecían agotarse, esta inyección de sabia nueva, puede poner las cosas en su sitio, Torrelavega es como ese monstruo de las películas de los ochenta, cuando pensabas que estaba ya muerta, puede levantarse de golpe y arrancarte la cabeza.
