Barricada es una de esas bandas que siempre han estado ahí, sus canciones nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas en distintas épocas y en distintos momentos importantes. De las pocas bandas de rock que siguen colando al menos un tema en el repertorio de las orquestas de pueblo. De esas bandas que, con el paso de los años, te das cuenta de lo grandes que han sido. Y ahora que están disueltos, y que tiene poca pinta de que vayan a reunirse, te das cuenta de que las veces que los has visto se te antoja que son pocas.
Y en estas que tenemos por un lado a Alfredo Piedrafita, y por otro, al Drogas, pateándose España defendiendo el legado de esta banda. Y si el Boni siguiese vivo, quién sabe si también estaría haciendo lo mismo, o si por lo menos se estaría hablado de una reunión que, de producirse ahora, quedaría descafeinada sin este último.
Don Enrique Villarreal, más conocido como El Drogas, ha cambiado su mítica melena por un look no menos icónico de familiar entrañable yendo de boda, con chaqueta, chaleco, camisa, rastas y pañuelo. Para su visita obligada al Foro ha elegido La Riviera, que para mi gusto es la mejor de Madrid, y aunque se le quedase pequeña, nos ha dado la oportunidad de poder verlo dos días seguidos, de modo que nadie se quede fuera (las entradas para el sábado se agotaron en seguida). La fecha elegida para la fecha adicional fue San Isidro, patrón de la capital, y el propio Drogas bromeó en sus redes diciendo que hoy es San Isidro-gas (badum-tss).






Con bastante puntualidad se oscureció la sala, y empezó a sonar Tarde, Jeringuilla de La Venganza de la Abuela mientras se dibujaba la silueta de El Drogas en el telón que tapaba el escenario. El principio del concierto, una apisonadora, con Objetivo a rendir y Problemas como declaración de intenciones. Tras varios temas sin parar entre temas El Drogas se da un respiro para presentarse, saludar, agradecer, y seguir con un repertorio cargado de temas de su época en solitario, de Txarrena, y cómo no, de Barricada.
La banda, básica y contundente: power trío más cantante, formada por Txus Maravía la guitarra, Flako, al bajo, y Nahia Ojeta a la batería. Suficiente para meterse al público en el bolsillo sin decoraciones de escenario ni efectos especiales. ¡Esto es rock and roll, chaval!. El Drogas acompañaba a veces con la guitarra también.
Poco a poco fueron cayendo himnos como Esta es una noche de Rock And Roll, Barrio conflictivo, La Hora Del Carnaval, Campo Amargo, Animal caliente, Todos Mirando, Los Maestrosu Okupación. También cayó la versión de Frío de Alarma que ya hacía con Txarrena, junto conotras como Azulejo Frío, Nos Queda Poco Tiempo y El Charco. De su época en solitario tocó Peineta y Mantilla y Come Elefantes, junto a una versión acústica de Sin Lámpara.


Pocos artistas pueden permitirse un bis tan icónico como el que nos brindó El Drogas. Literalmente no hubo tregua. Se despidió con Oveja negra, No hay tregua y un En blanco y negro que dejó a todos afónicos.
Un set de más de dos horas, lo cual no está mal para un señor de 66 años que nos habló de su nieto (¿cómo? ¿Que El Drogas es abuelo?) en un momento dado del concierto. Ya quisieran muchos más jóvenes tener esa energía.
Texto y fotos: JIMY
