Tras la publicación de Turn to Stone en 2022 y Conversus in Lutum en 2024 la serie matemática parecía apuntar a 2026 como año candidato a completar la trilogía Sólido / Líquido / Gaseoso con la que bromeaban en su última visita a la radio, pero los meses se nos echan encima y no acaba de llegar, así que vamos a recuperar este último para el Disco de la Semana, porque aunque lo votasteis entre vuestros álbumes favoritos de aquel año, todavía no había pasado por aquí.
Grey Giant se forman en 2019, con la idea de crear temas hijos de Kyuss y Black Sabbath, osea, moverse en la horquilla de la Heavy Psych, el Stoner Sludge, Doom o como quiera denominarse. Esto es, temas largos y basados en riffs arrastrados y pesados, muchas vueltas que funcionan de forma envolvente y juego con las intensidades y dinámicas, para crear paisajes desérticos y desolados.
El estilo ha tenido bastante auge en las últimas décadas, como contrapartida a esa otra parte del metal que apuesta por producciones más arregladas y artificiales. Esta es la cara del papel de lija que raspa. La banda pretende sonar en disco con la misma naturalidad que lo hacen en directo. Componen a la vieja usanza, llevando ritmos al local y dejando que el viaje concluya donde deba, en un bucle infinito que infla como una burbuja de bong.
Apartándose ligeramente de las temáticas propias del estilo, presentan el barro como las dificultades que presenta la vida, y dificultan en caminar, en Osrich Head hablan del miedo como herramienta de control y Bright Eyes no referencia al consumo de hachís, como seguramente podríamos pensar en una lectura superficial, si no al último viaje hacia nuestro común destino final. Mientras llega esa hora I’m a Mosher podría ser un perfecto Carpe Diem, con la música como objetivo último que le da sentido al ahora.
Lo grabaron en la Coneja Studios, aquí en Cantabria con la ayuda de Mario Toca y se lo enviaron a masterizar a Carl Saff en Chicago, ya que admiraban su trabajo para Elder, una banda que está evolucionando el género hacia terrenos progresivos muy interesantes, en su último álbum Through Zero que acaban de publicar recientemente.
Para el Artwork contactaron con Antoine Defarges of Headbang Design bien conocido en este ambiente por sus diseños que nos retrotraen a los años del LSD y las Setas alucinógenas. La ilustración es particularmente oscura, y le encaja como un guante a la densidad de su sonido.
Como todas las músicas de nicho, el Stoner tiene unos seguidores muy fieles y una gran red de apoyo mutuo que funciona creando tejido a lo largo y ancho del mundo. Grey Giant sigue ganando seguidores en los lugares más dispares, y no es raro leer en su Bandcamp comentarios positivos de gente que vive a miles de kilómetros, mientras, más que probablemente muchos de sus vecinos de enfrente no tengan ni idea de que tienen un grupo. Eso si que es surrealista y psicodélico, ¿Verdad?
