Esperábamos la visita de Ángela Hoodoo con mucha expectación tras tres años siguiendo su trabajo, desde que Folc Records editó Coyote. Es su segunda visita a Cantabria, pero el vermut en la AC/BB nos lo perdimos porque estábamos fuera ese día, o algo. Conectamos con ella a través de su violinista, Nahúm Canoura, el que fuese guitarrista de Deliverance, ahora al violín, emigrado a Málaga y luciendo camisa de cuadros en esta banda de Country.
Dice Ángela que la sonrisa del público tras la primera canción le da pistas sobre si todo está sonando bien. Era difícil no sonreír, porque desde el primer acorde aquello reflejaba a la perfección el ambiente que ha conseguido en Coyote y Outlaw Girls.
El Show va intercalando canciones de uno y otro álbum, con momentos muy delicados como Little Boy o canciones fronterizas como Fugitivo. Ángela y Nahúm bailan entre el público, ponen un pie en el blues olor “al sobaco negro de Muddy Waters”, con la colaboración de Chachi, de KSC o la Green River entre otros. Se le rompe una cuerda, pero da igual porque la locomotora ya está en marcha, y todo se vuelve frenético, con el Rock and Roll de Wild Horse. A la altura de Shake it! Ángela se desmelena maracas en mano. Son muy celebradas las covers de This Boots Are Made for Walking, o el inevitable encore con Jolene, tributando a Dolly Parton, y sin mucho aspaviento al respecto, porque junto a Laura del Amo y Elena Amores ya viene rindiendo homenaje al par de Trios que entre el ’87 y el ’99 publicó la susodicha con Linda Rondstalt y Emmylou Harrys.



La banda es espectacular, de esos que haciendo poco lucimiento consiguen que todo suene en su sitio, pero siempre se guardan un as en la manga para cuando hace falta. Frank Mora, al bajo eléctrico, también es contrabajista y al parecer con recorrido en el Jazz. Su guitarrista (creo que se llama Carlos), tiene un rollo bluesero bien molón, y a la batería Nico Huguenin nos dejó patidifusos, no sólo por su inquebrantable ritmo durante todo el concierto, si no también cuando desplegó las plumas con un solo de regusto clásico muy bien tirado.
El concierto tiene muchas virtudes, muy bien interpretado y con mucha energía, mezcla de sabor añejo americano con desparpajo andaluz y mala follá granaina, pero sobre todo un puñado de canciones variadas y muy pegadizas. A lo tonto le he dado un montón de vueltas a sus discos y disfruté mucho en el New Moon, porque ya me sabía todas.
A lo mejor te está dando rabia habértelo perdido, pero mira, puede que estés a tiempo, porque este domingo 30 rematan en el New. El que avisa…





