Cuando Jimenez llegó al estudio con el primer disco de Fleshgod Apocalypse me parecieron una banda demasiado recargada y barroca, rococó, casi churrigueresca, como una camisa con demasiadas puntillas, eso sí, indudablemente muy buena. Si no les hice mucho más caso por ese entonces, fue porque no encontraba el momento de centrar la cabeza en algo tan demandante, como diría Gabriela Sabatini, no sos vos, soy yo.
La cosa es que, algunos años después me les encontré de frente en el Z! Live y asistí con gusto e interés a su concierto. Fue ahí donde me ganaron, en el cara a cara, con un espectáculo que ya daba más presencia a las voces femeninas, y que me dio la sensación de tener mucha más dinámica de la imagen mental que me había formado de ellos. Hubo algo realmente mágico, cuando en uno de los momentos más black metaleros de su show, conjuraron una tormenta de lluvia y viento, que acabó por sacarles, empapados y al borde de la electrocución, del escenario.
Recibí Ópera con las expectativas muy altas, y no me decepcionó. Repasando su discografía en más profundidad, la verdad es que han ido engrandeciendo su sonido de forma bastante progresiva, a ese respecto, King, me parece una bisagra bastante evidente, también por la salida y entrada de miembros que tuvo lugar durante esos años. Siguen incluyendo neoclasicadas a toda pastilla, con orquestaciones dignas de Anorexia Nervosa, pero el espectro se ha ampliado mucho, voces operísticas, guiños directos al Gothic Metal y algunos solos deudores del Heavy Metal más clásico. Sin duda, la pieza que inclina la balanza hacia un nuevo sonido más variado y accesible es la incorporación de Veronica Bordacchini como miembro a jornada completa, sus aportaciones hacen contrastar pasajes más duros con otros muy melódicos, ampliando la horquilla desde Hate a Lacuna Coil sin ningún tipo de complejo.
La portada y la referencia a la Ópera Italiana tiende puentes muy interesantes de cruzar, así como Tosca se quejaba amargamente porque Dios la recompensaba con dolor tras haber dedicado su vida al arte, Francesco Paoli construye una obra de diez actos en los que transita por el camino de la recuperación del fatal accidente de montaña que sufrió en 2021. La experiencia traumática, el borde de la muerte, la transformación psicológica frente al trauma son grandes temas atemporales que aparecen enraizados con la gran cultura y que Fleshgod Apocalypse ha sabido integrar en su imaginario.
La reivindicación de Caravaggio y Gentileschi a través del trabajo de Felicita Fiorini y Francesco Esposito, y las referencias a Verdi, Puccini o Rossini entroncan el álbum en la tradición cultural italiana, con Veronica personificando la Música, y posando triunfante sobre una pila de cadáveres que representan, en palabras de la banda, la decadencia social y artística de la época moderna.
