Hay fechas que son inevitables, al acceder al recinto te vas dando cuenta de que todo el mundo está ahí, y los que no están podrían haber estado; seguramente algún buen motivo lo impidió. Megadeth ha formado parte de nuestras vidas durante décadas, y ante la última llamada todos acudimos. Dave Mustaine no es nuestro amigo, y sin embargo ha sido compañía, en momentos de todo tipo, mirándonos desde los posters, las contraportadas de los discos, los videoclips, y claro, los conciertos.
Cuando salieron publicados los grupos que le iban a acompañar en su gira española nos pareció de justicia. En Valencia se incorporaban The Cost, el grupo de El Estepario Siberiano, que ha llamado poderosamente la atención con su debut Doppler Affection. Por aquí una celebración de la buena salud del Thrash de casa, Crisix y Angelus Apatrida. No por evidente menos necesario.
Digo eso porque algún amigo me comentaba que le hubiese gustado ver a alguna banda más novedosa, pero desde mi punto de vista el concierto fue una fiesta de despedida, y tanto Crisix como Angelus se han ganado a pulso estar en ella.
Bandas buenas hay a patadas, pero con ser bueno no basta para plantarse donde se han plantado estos. Hace falta un pelín de buena suerte, pero sobre todo incansable trabajo de años sin tirar la toalla ante el cansancio, tocando hasta reventar una y otra vez, caminando con paso firme sin mirar ni un segundo atrás.

Crisix venían de un parón indefinido que tenía pinta de definitivo y al final ha durado poco más de un año. Se ve que les pica. A finales de 2024 liquidaron su merchandising y regalaron a través de internet el DVD en directo que acababan de grabar en Igualada. En Septiembre de 2025 ya estaban sobre las tablas del Euskal Metalheads, como quién después de una borrachera se jura que no vuelve a salir y al sábado siguiente te lo encuentras en el bar de siempre. El cartel lo merecía, S.A. Su Ta Gar, Angelus Apatrida, Anestesia y Eraso! una sacada de pecho, en plan, con lo de aquí nos sobra para montarla.



Empezábamos a sospechar que, tal vez, aunque la actividad frenética de la banda estuviese frenada podríamos volver a verles en momentos especiales. Se han ganado el derecho a elegir un poco, y tiene pinta de que así será. Claro, gira de despedida de Megadeth, ¿A quién no le va a gustar?
Una semana antes del evento sacan nuevo single y dejan a todo el mundo con el culo torcido. ¿Uno de los referentes y abanderados del Thrash Metal tonteando con la electrónica y el Nu Metal? El mensaje es claro, tocaremos cuando queramos, tocaremos lo que queramos. Algunos pocos se disgustan, pero la mayoría lo aceptamos de buen grado, al fin y al cabo son fans de Anthax, y cuando ellos se juntaron con Run DMC también había gente que se echaba manos a la cabeza. La historia siempre se repite.

Sustos aparte, el corazón de los señores más conservadores aguantó el envite, porque en Barakaldo no hubo muchas más sorpresas. Un concierto de Crisix al uso, con su Wall of Death, su medley con instrumentos cambiados de Fight for Your Right / Walk / Antisocial y su Circle Pit alrededor de Marc Busqué. El setlist os lo he dejado abajo, y también un vídeo, para los que os gusta saber todo.
Por lo demás, aunque el sonido fue el peor que recuerdo en un concierto de esta gente, el tema funcionó para los que les conocemos desde hace mucho y sorprendió para bien a los que no. Porque sí, amigos, aunque a los que estamos ahí todo el rato nos parezca que el cartel era obvio, no hay que olvidar que hay gente que anda más retirada de la farándula y sólo se mueven para estos eventos grandes.

Con Angelus Apatrida el tema del sonido mejoró sensiblemente, aunque no rozó ni de lejos la nitidez con la que les he escuchado en otras ocasiones. Los grandes eventos son así, con sus pros y sus contras. Tuve la suerte de poder ver el concierto con mis compañeros de instituto, con los que descubrí todo esto hace treinta y cinco años, y comentábamos lo emocionante que estaba siendo. A casi todos los grupos que nos fliparon por entonces llegamos ligeramente tarde, Megadeth acababa de sacar Countdown, Metallica el Negro, Judas el Painkiller, Maiden el Fear of the Dark… en todos los casos los finales de sus mejores épocas, pillamos giras y conciertos muy guapos, pero todas las giras míticas se nos escaparon por los pelos. Ahí hubo una Y que separó a los fans en dos, algunos fuimos descubriendo bandas que estaban empezando y las hemos visto hacerse grandes, otros se quedaron enganchados sólo en aquellas y las han visto envejecer, sacar algunos discos buenos y otros más reguleros y finalmente retirarse. La perspectiva tiene que ser por cojones distinta, mientras que para algunos de nosotros la música sigue siendo excitante, para otros lleva tiempo muriendo de inanición.

Comento todo esto porque ver a Angelus Apatrida en un pabellón lleno es altamente satisfactorio para los que les hemos acompañado en su camino, un poco como si nos sintiésemos parte de su triunfo. Les veo ahí y me acuerdo de cuando llegó la promo del Give ’em War a la radio, o de cuando les tuvimos en el Milwookis de Astillero, mírales ahí, tocando con Megadeth, partiendo a decenas de miles de personas en dos para la batalla de los empujones amistosos.

En un setlist de una docena de temas no tienen que estrujarse mucho la sesera para ir acierto tras acierto. Megadeth fueron generosos con el show de luces, y tanto estos como Crisix lucieron en condiciones, para no sólo ser grandes, si no también parecerlo.

Y llegó el momento, aunque nos pilló, tengo que reconocer ya bastante reventados. Ser viejo tiene también sus pros y sus contras. Por un lado te puedes permitir la condescendencia de contar a los chavales todas las veces que les viste antes y que si Marty Friedman no se qué, por otro lado les ves ahí dando botes, a ti te duelen las piernas de estar tantas horas de pie, y te preguntas a un rato si no sería mejor haber cogido grada.

Tras los últimos cambios Megadeth está formado por James LoMenzo reincorporado al bajo (Pride & Glory, Firstborn y en directo con Jerry Cantrell, Ozzy, Zack Wilde..), Dirk Verbeuren en la batería (siempre pensamos en Soilwork, pero en directo ha tocado con At the Gates hasta Aborted, pasando por Satyricon o el Devin Townsend Project), y Teemu Mäntysaari a la guitarra, que conocemos principalmente de Wintersun. Con esta banda es difícil que las cosas salgan mal.



Dave Mustaine está a punto de cumplir sesenta y cinco años años, que no son tantos, si lo piensas, Steve Harris le saca seis, Halford diez, Klaus Meine catorce, Ian Gillan dieciséis. De cualquier manera lleva cuarenta con una guitarra colgada y girando por todo el mundo. Ha sufrido un cáncer de garganta que dejó su voz bastante tocada y reconoce que los dedos y las manos empiezan a no responderle como le gustaría.
Siempre he pensado que un buen músico puede sacar adelante un buen concierto si sabe elegir el repertorio. Mustaine parece pensar como yo. En el último disco hay riffs muy rápidos, pero también hay medios tiempos que recuerdan a la época noventera. El arranque fue con Let There Be Shred con las pantallas haciendo primerísimo plano del mastil de la guitarra e inmediatamente después Hangar 18, después de dejar claro el punto y poner las cosas en su sitio, hubo mucho protagonismo de la época noventera, y también del virtuosismo de Teemu, a quién Dave permite un papel bastante principal. Combinando bien los elementos sale un gran concierto, y aun así hubo lugar para un Tornado, un Holly Wars y super coreado Peace Sells… Algo escaso de Old School, pero no falto de temazos. Me emocionó especialmente Angry Again, porque por raro que parezca la banda sonora de El Último Gran Héroe fue el motivo de que la mitad de amigos en la que me encontraba hiciésemos finalmente caso a la otra mitad, que venía insistiendo con Megadeth desde hacía meses, mientras andábamos a otras vainas.

No es secreto que gran parte del motor que ha motivado a Mustaine a luchar hasta el último momento ha sido el rencor, y esa competitividad tóxica tan americana. A veces dan ganas de darle un abrazo y decirle, “pasa página Dave”. En mitad del concierto dejó hueco para un ultravitaminado Mechanix y SU Ride the Lightning, en parte defender su papel en el legado de algunos de los temas más importantes de la historia de la música, pero en opinión de muchos un gesto innecesario, ya que tiene temas suficientes igual de buenos, e igual de importantes. La comparación de los últimos discos de Megadeth y los últimos de Metallica habla por si misma, y con esta pataleta ha conseguido que volvamos a nombrarles en la reseña, cuando rara vez lo haríamos al contrario. Sonó como un tiro, pero se podía adivinar un “Chúpate esa James” en la mente del pelirrojo. Da un poco de pena que siga ahí a estas alturas.

El computo global fue una despedida por todo lo alto. Megadeth apabullantes pero con su habitual sobriedad, con esa actitud de ¿para qué hablar, para cagarla? y con un show de luces y cameo de Vic Rattlehead que hizo el mejor show suyo que yo recuerdo. No son tipos de moverse muchísimo, de teatralizar o animar al público, y cuando les hemos visto a telón negro y plena luz del día se quedaba un poco frío.
Si este es un adiós definitivo, se van por la puerta grande. Si se lo piensa dos veces y se echa atrás, pero continúa con la misma dignidad sobre el escenario, tampoco se lo vamos a echar en cara.



Las fotos de los setlists nos las pasó Elena Kardash
