La agenda de conciertos del 25 de abril en Alicante venía cargada y el reto no era pequeño. Con Obús y Barón Rojo descargando su artillería pesada en la otra punta de la ciudad, cabía la duda de cómo respondería el público. Sin embargo, la Sala Marearock volvió a demostrar que hay una base fiel que no falla a las citas con el metal más auténtico. No importaba la competencia: la noche prometía ser una de esas de sudor, hermandad y mucho volumen.

Es la segunda vez que me pierdo a Delenda Est en su paso por Alicante. La anterior vez tocaron con Khëlleden y Cain’s Dinasty y me pasó exactamente lo mismo: salgo del trabajo a la hora que ellos suben al escenario. Y, como me encuentro a algo más de media hora de la sala, llegué cuando estaban en su penúltimo tema. No me atrevo a decir nada de ellos ya que, con tan poco escuchado y entre saludos y el tiempo de dejar el casco en el guardarropa, terminaron su actuación. La banda se mueve en ese amplio territorio que llaman metal alternativo, ofreciendo una propuesta que no busca ser apta para todos los públicos. Tengo que decir que la voz me gustó mucho.

Hubo un cambio de planes en el running order. Vhäldemar, que inicialmente debía cerrar la noche, adelantó su puesto para poder emprender el viaje de vuelta con algo de margen; Alicante queda lejos de Barakaldo y la carretera no perdona. Pero ese cansancio acumulado, después de haber descargado la noche anterior en Madrid, no se vio por ninguna parte cuando saltaron a las tablas.

¡A MUERTE! Como ya es habitual en los de Vizcaya, son una apisonadora. Lo primero que me sorprendió fue ver a Fonso al bajo, cubriendo el puesto de su hermano Raúl, ampliamente conocido en esta casa por, entre otros proyectos, Bifrost. Y la verdad es que la maquinaria no se resintió lo más mínimo: la misma pegada, la misma actitud macarra y esa comunión con el público que es marca de la casa. Para los que habéis asistido a uno de sus conciertos no os voy a descubrir nada; si no disfrutas mientras estás ahí dentro, “tú nunca has sido heavy ni nada”. El momento álgido llegó cuando la Marearock estuvo a punto de venirse abajo con sus clásicos, potenciados por la colaboración del cantante de Hitten, que subió a prestar sus cuerdas vocales en “Howling at the Moon”. Fue una auténtica fiesta de heavy metal clásico que dejó el pabellón en lo más alto.

Para cerrar la velada, Cain’s Dinasty jugaba en casa y se notaba. La banda está de celebración por sus 20 años de trayectoria y se encuentra en plena promoción de su último trabajo, un disco donde han revisitado sus temas más míticos, pero cantados íntegramente en castellano. Creo recordar que los únicos temas en inglés, idioma que hasta ahora había sido utilizado en exclusiva para sus trabajos, fueron las dos covers que tocaron.

La puesta en escena fue impecable. Apuestan fuerte por el aspecto visual para sumergir al espectador en su particular mundo: una ambientación cuidada, juegos de luces, velas, indumentaria y una teatralidad que acompaña perfectamente a su música. Hubo espacio para la nostalgia y el reencuentro; Germán (ANSIA) y David, antiguos miembros de la formación, subieron al escenario para compartir este aniversario. Además, para esta noche especial, contaron al bajo con Raúl, un viejo conocido que regresaba a las filas de la banda, cerrando el círculo de una celebración que puso el broche de oro a una noche intensa de metal en Alicante.
Tengo que agradecer enormemente el ofrecimiento de Chimpa al ceder sus fotos para ilustrar esta crónica.











Texto: AnhellDePolop
Fotos: Jose Sanchez (CHIMPA)
