Diego nace, según cuentan las malas lenguas, un 28 de febrero de 1990 en Santander, una ciudad bañada por el mar Cantábrico.
Desde muy joven se interesa por las artes escénicas y comienza a explorar distintas disciplinas, entre ellas el teatro, la poesía, los títeres y los malabares. A los seis años recibe su primera caja de magia, dando comienzo a una relación con el ilusionismo que se prolongaría hasta la actualidad.
En 2006 descubre la existencia de un grupo de personas que se reúnen semanalmente para practicar y compartir su pasión por la magia. Se une a ellos y comienza una etapa de aprendizaje y crecimiento que le llevará, durante los años siguientes, a subirse a multitud de escenarios y a aprender de grandes magos tanto nacionales como internacionales.
Tras dos años de experiencia, decide dar un paso adelante como artista. Invierte sus modestos recursos en nuevos efectos y crea su primer espectáculo con nombre propio: El arte de la magia en sus manos.
Desde entonces, su trayectoria ha continuado creciendo tanto en el ámbito artístico como en el personal. A lo largo de los años ha creado nuevas producciones y ha participado en seminarios y cursos con el objetivo de seguir ampliando sus conocimientos y evolucionando como ilusionista.
Diego pertenece a la Reunión de Ilusionistas Santanderinos (R.I.S.), a la Sociedad Española de Ilusionistas (S.E.I.) y a la Fédération Internationale des Sociétés Magiques (F.I.S.M.).
En los últimos años ha trabajado para hacerse un hueco en el panorama nacional, participando en distintos eventos y festivales de relevancia dentro del mundo de la magia. Entre ellos se encuentran el Festival Magicultura 2014, celebrado en Santander; la Velada Mágica del R.I.S. de 2015; la Trobada Mágica Internacional de Almussafes 2015, en Valencia; el Festival Ajo Magic 2018, en León; el Castillo Mágico 2018, en Palencia; y la Feria Mágica de Torrelavega 2018, en Cantabria.
Una trayectoria construida desde la curiosidad, el aprendizaje constante y la pasión por una disciplina que descubrió siendo niño y que, más de tres décadas después, continúa formando parte esencial de su vida artística.
