La pregunta inicial podría ser: ¿Cómo afronta uno el disco número veintitrés de su carrera? la respuesta es; con la misma mezcla de ansiedad y satisfacción que ha acompañado el lanzamiento de todos los anteriores.
Una sombra de ansiedad ante la incertidumbre de cómo el disco será recibido pero solapada por la
satisfacción de ver el trabajo terminado y el convencimiento de haber hecho lo mejor posible.
Sin muchos rodeos, es tan simple como acertado definir este disco como un disco de ROCK porque ese es el apellido de todos los ingredientes que dan su particular matiz a cada canción. Blues Rock, Rock clásico, Rock de raíces y todos los demás colores que se le puedan ocurrir al oyente. Un disco que de principio a fin suena a nosotros y a lo que nos gusta.
Musicalmente hemos afrontado este disco siendo lo que somos, un potente power-trio, con voces, guitarras, bajo y batería salvo una pincelada de teclados en “El Color De Los Tiempos” a cargo de David Llera. Nada ha cambiado en la forma de componer y sin embargo todas las canciones son nuevas y ninguna había sido escrita antes. De eso se trata, ¿verdad? ¿cuántas de estas nuevas tonadas se convertirán en incunables? El tiempo o más bien vosotros dirá la última palabra.
“El Futuro”. Tanto el título como la canción bien pueden interpretarse como una declaración de intenciones: sí, llevamos lo que llevamos pero escribimos canciones nuevas porque estamos convencidos de que aún no lo hemos dado todo y seguimos y seguiremos haciendo kilómetros porque os merecéis estar ahí cuando demos nuestro mejor concierto. Por eso mismo, como hemos querido dejar claro en la portada, el futuro se presenta tan deslumbrante que nos obligará a vivir con gafas de sol
