Quien me conoce sabe que no soy objetivo con este grupo. Es uno de mis favoritos. Y para mí no tienen ningún disco malo, ni han dado un concierto malo en su vida. Y he ido a unos cuantos. Y en casi todos pude salir por mi propio pie, con lo que estoy casi capacitado para decir todo lo que estoy diciendo.
Dicho esto, tras cinco años de espera tenía muchas ganas de disco nuevo, y, sobre todo, de volver a verlos en directo. Y aunque no paran de girar, una presentación de disco nuevo siempre suele ser especial. Y esta vez, no iba a ser en el ya clásico Gruta77, sino en la más céntrica sala Copérnico. La ocasión merecía la pena. Y los ladillers no defraudamos: la sala se llenó y el ambiente fue magnífico. En el bar de al lado, mientras hacía la previa, me encontré con un conocido que también iba al concierto. Al típico que no te esperas encontrártelo ahí, y es que a lo largo de mi vida me ha pasado varias veces que quien menos te lo esperas resulta ser un ladiller o ladillieber, como usted prefiera denominarnos.

Y hecha esta pequeña introducción sobre la idiosincrasia que supone ser fan de una banda concreta y totalmente aleatoria y encontrar que resulta que hay más gente a la que casualmente le gusta esa misma banda, hablemos del concierto en sí. Abrieron con su nuevo himno Barbacoa en la morgue, y, de hecho, del nuevo disco cayeron más como Viva las Vergas, Stop porculización o Puñitos, la cual dejaron para el principio de los bises y sirvió como disclaimer para evitar posteriores reclamaciones sobre el repertorio elegido. También durante la primera parte del concierto fueron cayendo temas más o menos recientes del actual Mamá Ladilla MK.II (Juan al lalalá y raca-raca, Sergio al dum-dum, y Abel a los chumba-chumba) como Triceratops o Se dice Heavy Metal, entrelazadas con algunas de las ya clásicas como Obcequeitor, Jafri Güein, Alguien tiene que pagar o Flípalo. Conforme iba avanzando la noche iba calentándose más el ambiente. Los músicos ayudan bastante, ya que tanto Sergio como Abel, aparte de ser unos instrumentistas de la ostia, en directo dan mucho juego y participan de las coñas que va soltando de vez en cuando Juan. Mientras, iban cayendo temas como Atente a tu tonta tarea, Naces, creces, te jodes y mueres; Cosas que joden o ¿En qué puedo ayudar?



Especialmente los del Arzobispofobia generaban un pogo generalizado durante toda la sala. Eso se vio de manera evidente en un Aparta, papá que dio paso a Surfin’ Papa, y de ahí pasamos a Mi nave mix. Y a continuación, la Primavera de Vivaldi que sirvió de intro para una Primavera que hizo que todo el Copérnico se llenase de gente reclamando culos y tetas. Otros grandes momentos de la noche fueron Sucedió en Cuétara (convenientemente rebautizada por evidentes temas de Copyright), y ese maravilloso guiño al rock latino que es Cunilingus Postmortem.

Para el bis, la ya mencionada Puñitos acompañada, sazonada y aderezada por Chanquete ha muerto y un Ataca que Juan rebuznó más que cantó. Total, da igual. Ya nos la sabemos todos. La única pega que tengo que no tocaron la de
Texto y fotos: JIMY
