No tenía yo ayer el chocho para farolillos, Octubre siempre es un mes de cuesta arriba; mañana de radio, comida familiar, y a las siete ya una papaza de echar la siesta en pijama, pero es que hay citas que son ineludibles y aunque de vez en cuando se pueda echar un arrenuncio, también es bien cierto que si te dejas llevar por la galvana acabas tirado en el sofá un sábado sí y el siguiente también.
Entre unos y otros, le vamos dando empujones a esta cosa que llamamos escena, y es un gusto ir viendo, semana tras semana las mismas caras y algunas nuevas. Primitive Noise echan el resto una vez al año para montar su festi, y siempre la colección de bandas es muy apetecible. Van once.
Abrieron la noche Sekta, que presentaban nueva formación con Manu a las voces. Tenía mucha curiosidad por ver cómo funcionaban juntos, porque el primer disco de esta gente me parece un cañonazo. Nada, como un guante, Manu tienen recursos y experiencia de sobra como para llevarlo a su terreno sin problemas, y a pesar de que tuvo que pelear con un monitor que no se escuchaba, y que hizo que estuviese visiblemente incómodo las primeras canciones, sacó pecho y aquello terminó pasándonos por encima cuando no habían dado ni las nueve y media.

De segundo, la especialidad de la casa; Zaborra. También con cambios, saliendo Raúl de las guitarras y sustituido por Pablo, que no se como encuentra tiempo para estar en tanto grupo. Las letras de Bertón son un manifiesto Underground. Menos llorar por las redes sociales que no te van a ver y más dar el callo. Hagamos el Punk peligroso otra vez.

A Herrumbre les tenía fichados, precisamente porque en la feria del disco, o un día que vino a la radio a no se qué, Bertón me regaló Aberrante. Aquí anda el bajista de Lostregos, pero en la batería, y el guitarrista cantante está también en La Hija del Carroñero, si no me equivoco… Hablaba con Toro de los Bancos, sobre como poco a poco va habiendo un poso de bandas que repiten en una u otra de nuestras plazas con sus distintos proyectos, y lo que es mejor, un grupo cada vez más nutrido de gente que las conoce.
El concierto fue una buena ruidera, con poco descanso, voces repartidas desde la guitarra y la batería y directo al morro. Tiraron un guiño a S.A. y me ganaron del todo con el final del concierto, riffazo a medio camino entre Sabbath y el Seasons in the Abyss de Slayer. No se cómo se llama ese tema, pero a la tarde me voy a volver a poner el vinilo, a ver si lo localizo. Entre tanta velocidad me llamó la atención esa más posada.

Fin de fiesta con el Rock and Roll crusto de Black Panda, desde A Coruña, cojos de un cantante, pero con el hombre al frente de Nashgul, en perfecta sustitución. Si no dicen nada, nadie que no les conozca se entera, y eso que decían que habían ensayado juntos vez y media.
Esta gente son míticos por algo, gran fiesta con los cantantes abajo del escenario, y una música adrenalínica, pero tan directa que le entra al cuello a cualquiera que pase por ahí, aunque no les conozca de nada.

Llegué muy cansado y con pitido en los oídos, me fui más cansado y con más pitido, pero agradecido porque siga habiendo gente, dispuesta a montar cosas.
Lujo. Gracias.
