Si tuviera que elegir un disco de Los Estanques, mi favorito hasta la fecha había sido “Burbuja cómoda y Elefante inesperado”. Aquella colaboración con ANNI B SWEET me ganó con ese equilibrio entre la melodía que ella aportaba y el punto algo más enrevesado de Los Estanques. Por eso, cuando se anunció que se venía otro “Los Estanques y…” había que estar al tanto de ello. Confieso que tuve que buscar quién era El Canijo de Jerez, y enseguida lo ubiqué. Ha pasado ya mucho tiempo pero, aunque me llegara de refilón, la explosión de LOS DELIQÜENTES en aquella época nos llegó a todos en mayor o menor medida.
Parece que una canción a medio hacer que los MOTORETA´S no acabaron de empujar, y unos flirteos por redes sociales entre Íñigo y El Canijo, son el germen de todo. De Norte a Sur, de Cádiz a Cantabria. Una vez cara a cara, con las cartas sobre la mesa, parece que los mundos musicales que cada uno maneja no estaban tan alejados como parecía; la energía fluyó y acabó en un puñado de canciones más.
De este choque de trenes surge un disco en el que las influencias van del flamenco al rock de los 70, con bandas como Triana señalando el acento andaluz que planea por encima de ambos mundos. Dicho esto, cuanto más lo escucho más me parece que es un disco esencialmente rockero. Y todo ello pese a que la presencia arrolladora de EL CANIJO y las colaboraciones con JOSÉ DE LOS CAMARONES aportando su desgarro de cantaor, y el guitarrista PEDRO PIMENTEL, le dan un sabor flamenco indiscutible.
Por mis daños cerebrales provocados en mis tiempos como DJ en bodas y comuniones (bautizos no), tenía en mi mente tan sólo un par de temas “verbeneros” cuando pienso en LOS CHICHOS. Aún así, la primera referencia que me viene a la cabeza es ésta y para mi sorpresa, me pongo a revisar algunos discos de los 70 de la banda y descubro una producción súper cuidada y regada de arreglos. No sé si aquí se invirtieron muchos recursos en hacer las cosas a conciencia o simplemente es que esa era la forma de hacer las cosas en la época. Uno parece tenerlo más claro cuando piensa en los discos de rock clásicos, pero de alguna forma parece que hay algo que aúna el feeling de toda una época más allá de estilos.
Hay unas cuantas referencias muy concretas en el disco. La ya citada, en “Luna, tú me llevas” a “Son Ilusiones”, en “Estamos listos para golpear” a “Black Night” de DEEP PURPLE o “People are strange” de THE DOORS (me he limitado a recopilarlas de algunas entrevistas suyas, no soy tan listo).
Si hay un tema que encapsula a la perfección esta colisión de mundos es EL MURMULLO DE LOS PERROS. Subrayado en su videoclip, es el punto de encuentro exacto donde la rumba callejera se da la mano de forma natural con trazos rockeros.
Para rematarlo, tirar de experimentación para abrir y cerrar el disco es arriesgado, pero elegir LACRIME DI PIOMBO FUSO (con la colaboración de Gualberto de los míticos Smash al sitar) como primer adelanto demuestra que a esta peña se la suda el “cómo deben hacerse las cosas”. Genios.
En cuanto a lo lírico, quizás podemos agrupar las temáticas de las canciones en dos grandes bloques: las más festivas como FUMATA GRUPAL o MUEVE TU CULO, y las que nos transmiten la melancolía del paso del tiempo en MI DESPEDIDA o CICLO VITAL, generando un dulce-salado en el paladar maravilloso. Dentro de estas últimas, mi favorita es la emotiva LA LLAVE SECRETA DEL BAZAR, que le canta al amor mientras aún nos quede tiempo (mi pedrada: el parón a medio tema me lleva a un pasaje math-rock rollo a los japoneses TOE incrustado magistralmente).
LÁGRIMAS DE PLOMO FUNDIDO es una aleación arriesgada pero triunfal en su resolución. Los Estanques demuestran una vez más que son una banda capaz de resultar tan estimulante cuando producen música solos como cuando, en este caso, le hacen a EL CANIJO un traje a medida. Un disco que ya reposado tras muchas escuchas creo que es lo mejor que han hecho hasta ahora.
Borja Ponga
