El 12 de octubre me planteaba un dilema existencial bastante sencillo: o me quedaba frente al televisor contemplando el desfile de un puñado de nostálgicos haciendo cosplay militar, o me subía a la moto y disfrutaba de un buen concierto con esmorzar (almuerzo) incluido. Sobra decir que el sofá me echó en falta.
Un poco extraño esto de ver a dos grupos de thrash un lunes por la mañana y con la solana que suele pegar por ésta zona norte de Alicante, ya casi lindando con Valencia.
Nada más llegar, a las nueve y media, al Pub L’Assut de Ondara, pude comprobar la que tenían montada. Al entrar, encontramos la zona del concierto, junto al merchan, cubierta con una malla de sombreo que prometía convertirse en nuestra mejor amiga durante las siguientes horas. Dentro estaban la barra y un amplio espacio ocupado por dos largas mesas en las que nos sentaríamos en breve, dispuestos a conocer a nuestros vecinos de papeo. A los lados había otras dos zonas con más mesas, por si acaso, porque al final fuimos ciento y la madre.
Supongo que, en esta época de shorts y reels, todos tenéis una idea de lo que es un almuerzo por estas tierras. En esta ocasión, no iba a ser de bocadillo, sino «al plato», otra opción muy extendida cuando es una torrà. Y cuando digo que había de todo, es que había de todo: chorizo, llonganissa, morcilla, lomo, tortilla… Vamos, que aquello no era precisamente un tentempié para engañar al estómago hasta la hora de comer. Con semejante despliegue, más de uno habría podido afrontar el concierto de la tarde, si lo hubiera habido.

Antes de llegar a la zona donde preparaban la comida, nos encontramos con un solitario grifo de cerveza que parecía estar pidiendo compañía. También había una zona de refrescos y, si lo preferías, podías pedir cerveza sin alcohol en la barra. Por si todo esto fuera poco, la entrada incluía un chupito de bienvenida.
Hasta las doce, hora prevista para el comienzo de los conciertos, tuvimos tiempo de visitar el grifo, coger unas olivas y unos cacaos, almorzar, volver al grifo, tomar el café, echarse un chupito de cazalla, volver a por más cerveza y, entre unas cosas y otras, charlar con toda esa gente que te van presentando y con la que compartes los mismos desórdenes mentales. También cayeron un par de cervezas más mientras hablábamos con miembros de grupos, fotógrafos y demás integrantes de esa gran familia llamada METALERS DEL PAÍS VALENCIÀ, responsables de organizar todo este tinglado.

Vamos, que cuando llegó la hora de los conciertos ya teníamos el estómago lleno, unas cuantas conversaciones pendientes de continuar y el cuerpo preparado para el ruido.

Los encargados de abrir la jornada fueron Warpigs, una banda de thrash/groove que apenas lleva dos años de trayectoria oficial y que en julio publicó su primer disco homónimo.
Pese a lo temprano de la cita, Warpigs dejaron claro que las horas no iban a ser un problema a la hora de repartir caña. La agresividad que desprendía el conjunto, con la voz de Xas al frente y una base rítmica contundente, consiguió contagiar su energía a los que estábamos allí. Porque una cosa es que sean las doce de la mañana y otra muy distinta que el cuerpo no esté preparado para recibir una buena ración de caña.

A mitad del concierto, la banda se quedó con la mitad de los instrumentos sin luz, pero siguieron adelante sin mayores problemas. Por si fuera poco, Gilberto pasó toda la actuación sin micrófono para apoyar a Xas. Tampoco es que se echara demasiado en falta: los teníamos tan cerca que no necesitábamos mucho más para disfrutar de la energía que transmitían.
Un comienzo de jornada de lo más apropiado, con algún que otro contratiempo técnico que no consiguió aguarles la fiesta.

Voy a presentar brevemente a Exodia con una sola frase de Oskar Sánchez. Creo que solo han sonado una vez en el programa, concretamente el 13 de junio de 2014, cuando Oskar dijo literalmente: «Suenan que te mueres».
Pues eso.

Pese a que la acústica del lugar no acompañaba precisamente, los veteranos valencianos nos ofrecieron un gran concierto, con un repertorio equilibrado que repasó sus distintas etapas para deleite de los allí presentes. Y para rematar la faena, terminaron por todo lo alto con una versión de Electric Eye, de Judas Priest, poniendo la guinda a una mañana cargada de thrash.
Como no había escenario elevado, Amando se llevó una tarima individual para que los que estaban más atrás pudieran verlo mejor. Porque, claro, cuando no hay escenario y uno quiere que todo el mundo disfrute del espectáculo, toca buscarse la vida. Eso sí, luego que no venga nadie diciendo que aquello era playback.
Más allá de la anécdota, fue una buena oportunidad para disfrutar de una banda con recorrido, repasando diferentes etapas de su trayectoria en un ambiente muy cercano y les sirvan de calentamiento para apoyar a Tankard en su gira española.
Como reflexión final, me llamó la atención la cantidad de gente que no estuvo pendiente de los conciertos durante toda la jornada. Había quienes entraban y salían de la zona de comida y bebida, charlaban con unos y con otros y disfrutaban del encuentro a su manera.

Y creo que eso dice bastante de lo que han conseguido montar. Se nota la hermandad que se ha creado entre esta gente: aquello parecía más una reunión de grandes amigos que un evento musical al uso. Los conciertos son el motivo para juntarse, pero lo que sucede alrededor tiene tanto peso como lo que pasa delante de los altavoces.
El Pub L’Assut, además, parece un sitio bastante apropiado para este tipo de encuentros. Está algo alejado del centro, por lo que no parece que haya demasiados problemas para organizar algo así sin molestar a los vecinos; al ser por la mañana, tampoco hay que preocuparse demasiado por alterar el descanso nocturno, y dispone de aparcamiento en la misma puerta.
Así que estaremos muy atentos a las próximas quedadas metaleras que organice esta gente. Si la fórmula consiste en buena música, comida, bebida y un montón de personas con las que compartir nuestros particulares desórdenes mentales, contad con nosotros.
Gracias, Juanvi y Ali, por organizarlo, y a toda la familia de METALERS DEL PAÍS VALENCIÀ por hacer que una mañana de conciertos se convierta en algo más.
Texto: AnhelldePolop
Fotos: AnhellDePolop Y Chimpa

