Comprar cartel ciego significa, en parte, tener confianza en el programador. Pero también, sobre todo, saber que la música es parte de la experiencia, pero no es la experiencia completa. El Z! También son los intermedios, los paseos por Zamora, los pinchos de El Lobo, las cervezas de mañana en El Muro.
El hotel en el que nos quedábamos ambienta los desayunos con Saxon, Opeth y Épica, Zamora entera se tiñe de negro. Gora!

Como os decía el otro día, por las malas hemos aprendido a dosificar. Asumir un papel de disfrute y no de prensa, rendirse ante la evidencia de que un festi es para lo que es. Tan pronto estás viendo un bolazo inesperado, como te estás perdiendo tu canción favorita, porque en algún momento hay que mear. Las raciones y el café nos llevaron hasta casi las cinco, colapso en la lanzadera, diezmil heavies quieren un taxi, llegamos a la campa con Burning Witches sobre el escenario. Ya una década de carrera y seis discos sobre la mesa. Sin ser un grupo que me flipe, nos sirvieron para entrar en calor a base de buen Heavy Metal y mucha entrega.


Casi inmediatamente llegaba el turno de Su Ta Gar, con quienes tuve una buena enganchada a finales de los noventa, porque GOR nos enviaba todo lo que sacaban y les pinchábamos mogollón los primeros años del programa. Particularmente Homo Sapiens? me parece un pepinazo. Ellos andan celebrando cuarenta años de andadura, treinta y cinco desde Jaiotze Basatia como remarcaba el enorme telón con la portada.
Creo que no les veía desde aquel Milwookis, hace… y resumiendo, están como toros. A mi muchas veces me da la sensación de que hay grupos que son fieles a su estilo durante décadas, y cuando las modas pasan por ellos sólo tienen que sacar pecho. El heavy / thrash / rock urbano de estos habrá tenido momentos de mayor o menor popularidad, pero en los últimos hay un claro repunte.
Siempre muy celebrados en Euskal Herria y recibidos de forma desigual en el resto del estado, aunque también con muchos fieles. Tenía curiosidad por ver cómo reaccionaba Zamora, se lo llevaron de calle.


Blaze venía a conmemorar su paso por Iron Maiden entre 1995 y 1999, un experimento que no salió tan bien, y que sin embargo ha dejando una marca en la historia de la banda, en la historia musical de los que ahora estamos cerca de los cincuenta, y por supuesto en su propia vida. Con Wolfsbane alcanzó un éxito moderado, y tras Maiden, ha publicado una decena larga de Discos en Solitario, y un buen puñado de directos en los que también juega a recuperar su paso por la dama.
Personalmente le tengo mucho cariño al X Factor porque me pilló con dieciocho años y fue el primer disco de Maiden que compré recién publicado, además es un disco oscuro de cojones, y eso siempre me tira. El Virtual me parece más flojo, como si Maiden estuviesen intentando volver a sonar a Maiden y Blaze fuese quien les frenase. De cualquier manera, siempre he pensado que el gran problema de Blaze en esos discos, es del papel de productor de Steve Harris. Las líneas de voz se repiten hasta la extenuación, especialmente en los estribillos y todo acaba sonando plano. Dándole una vuelta a eso ganarían muchos puntos esos discos, pienso.
Iba con algo de nostalgia, pero realmente ya le vi en su momento, con Dirty Deeds y Helloween en uno de esos conciertos a los que nos llevaba el New. Pensaba yo que en Valladolid, pero por lo que leo en su web debió ser en San Sebastián. El Heavy Metal estaba en horas bajas y cabíamos en cualquier lado. Aquel día tenía todo en contra, menos a los chavales que acabábamos de empezar a ir a las cosas y sólo queríamos pasarlo bien. Al Z! vino a recuperar aquellas memorias. Scream for Me, no viváis del pasado, hoy es el momento.
Empezamos el concierto a pie de escenario y el calor nos fue desinflando. The Clansman, The Angel and the Gambler, mi favorita Sign of the Cross… es que hay mucho temazo ahí, ¿Eh? También guiñó a su carrera en solitario e hizo referencia a la transición; Born As a Stranger podría haber acabado en su tercer referencia con ellos, pero volvió Dickinson y puso la casa patas arriba.



El de H.E.A.T. era uno de mis momentos más esperados del festi, así que me alegré de haber ahorrado algo de fuerzas para intentar dar el resto. Es una banda que me pone de buen humor y a la que he cogido mucha simpatía en los últimos años. Sin embargo me han pasado por delante de las narices en varias ocasiones y nunca había podido verles.
Es cierto que están al borde del homenaje nostálgico e incluso tienen momentos parodiables (ese golpe de melena del baterista al quitarse la camiseta a lo Vigilantes de la Playa), creo que ellos mismos juegan a caminar por ese borde con tanto respeto como sorna, tal y como prueba el poster de la Super Pop que proyectan al inicio. Recreativas y neones… pero OJO, porque detrás de todo esto hay una banda de Hard Rock como la copa de un pino, y sobre toda la diversión, los estribillazos y los clichés no dejan de ser un grupazo. La pelota cae siempre del lado de la elegancia, con tantos grupos de aquellos arrastrándose por los escenarios con cara de señor que no entiende el mundo moderno, ellos han sabido pillar esa esencia y hacerla sonar actual. Me lo pasé como un indio cantándole a mi chica la de Running to You, como si fuese el 86, también es verdad. A un paso de comprar laca.


Hace un par de años me decía un colega que entre el de Judas y el de Maiden, su favorito era el último de Saxon. Me alegré de que su nombre fuese el grande del cartel, por el legado que defienden. No olvidar que su primer álbum es del ’79, muchas de las cosas que nos gustan las hicieron ellos antes, y son los dueños del chaleco vaquero de parches y el cuero, como el ritual sobre escena demostró una vez más. Sin embargo, su carrera ha tenido momentos muy bajos, les hemos visto en festivales a última hora de la noche con muy poquitos entregados manteniendo la fe. Hemos visto al águila remontar el vuelo, llenar salas de tamaño medio, como el Escenario Santander, y dar conciertos inolvidables… y ahora, en estos últimos años, pueden permitirse reclamar su trono mirando desde lo alto de la colina; Superan los 25 álbumes de estudio, si contamos los dos de versiones. Princess of the Night, Strangers, también in the Night, Wheels of Steel, Denim and Letter, And the Band Played On, Crusader, Power and the Glory, Strong Arm of the Law… Es cierto que no-tantas canciones suyas han cruzado la línea hacia la cultura popular, pero también es cierto que destilan gusto, clase y puro Heavy Metal de vieja escuela.


Así como te digo que Saxon nos lo tomamos con calma, entrando y saliendo del lío, acercándonos a tirar unas fotos, escuchando otros trozos desde lejos (el aforo medio del Z! permite moverse con libertad), en Coroner estuvimos todo el rato clavados a las primeras filas. Por si no conoces la historia te pongo en antecedentes de que Dissonance Theory es su primer material de estudio desde que en 1993 publicaron Grin. Si bien llevan unos años reunidos, se lo han tomado con toda la calma del mundo, pero joder si ha merecido la pena. Fue uno de los discos más celebrados de 2025 entre nuestra audiencia y en muchos de los medios especializados que seguimos de cerca. Las expectativas estaban por las nubes.
El trance en el que entramos el año pasado durante el concierto de Messhugah es inigualable, pero no se le quedaron tan lejos. Las partes más Thrash ciertamente intensas y cabezonas, los viajes te hacen despegar los pies del suelo y preguntarte como has ido a parar ahí. Parece mentira que esos muros les consigan a trío, aunque lo cierto es que Daniel Stössel es la mano en la sombra que desde su PC pone el sutil aliño para que Coroner sean algo más que una banda de riffs enrevesados. Me parece fascinante la épica que aporta, a pesar de que sus secuencias van casi siempre en segundo plano.





Ekyrian ya estaban en el escenario a punto de saltar. A otra hora no me hubiese importado bailar un poco, igual que me quedé con ganas de saludar a su teclista Miguel, a quien entrevisté hace unos años con Pimeä Metsä, pero el cuerpo no daba más de sí. Según salíamos nos cruzamos con Txen y Maya, así que te remito a Insonoro, que allí seguro que te cuentan esa parte que nos perdimos.
Volvimos apretados como sardinas en el barco de colegas que es la lanzadera, mientras unos comentaban los conciertos, otros hablaban de qué métodos utilizar para guardar las camisetas y encontrar las que quieres, o de coleccionar revistas desde los noventa en AZs de archivero. Muchos siguieron la fiesta en los bares de Zamora, yo te juro que no se de dónde saca la gente la energía.
Foto del Cabeza de Cartel (Los Pinchos de El Lobo) – Felix Metalsucko
